«Pensábamos que la casa rodante nos iba a dar libertad»: después de cuatro motorhomes Rubén y Graciela venden el último y vuelven a La Plata

5 octubre, 2026

«Pensábamos que la casa rodante nos iba a dar libertad»: después de cuatro motorhomes Rubén y Graciela venden el último y vuelven a La Plata

A las 7.20 de un jueves frío en Gonnet, Rubén baja del motorhome con una manguera en la mano. Enrosca, seca, guarda. Graciela revisa una carpeta de servicios: VTV, póliza, manual, facturas. Están en un playón cerca de Camino Centenario y 502, donde un comprador confirma la visita de las 9. “Si llega con el mecánico, mejor”, dice ella, y anota. Él mira las cubiertas, suspira y larga la frase que viene repitiendo hace semanas: “Pensábamos que la casa rodante nos iba a dar libertad”.

Después de cuatro motorhomes en 15 años, de 2009 a 2024, venden el último y vuelven a La Plata. No es un arrebato. Hicieron cuentas, revisaron turnos médicos, midieron la paciencia de andar y desandar kilómetros. El Sprinter 416 carrozado que compraron en 2021 ya suma 128.000 kilómetros. Lo pusieron a la venta por 32 millones de pesos. Dicen basta por costos, organización y salud. Deciden un regreso que, esta vez, tiene fecha y contrato.

Cuatro motorhomes, cuatro etapas: modelos, kilómetros y lo aprendido

El primer intento fue en 2009, con un Fiat Ducato 2.8 furgón adaptado. Lo compraron usado por 85.000 pesos de entonces y lo equiparon a pulmón en 6 meses. Cama fija, alacenas de fenólico, heladera 12V, tanque de 80 litros. En 18 meses hicieron 22.000 kilómetros por Ruta 2, Sierra de la Ventana y el Valle de Calamuchita. Aprendieron lo básico: peso, distribución, y que el baño químico exige rutina estricta cada 2 o 3 días.

En 2012 dieron el salto a un Mercedes 608 carrozado. Motor viejo pero noble, 110 CV, 6,30 metros, techo alto. Lo pagaron 145.000 pesos y gastaron 38.000 en suspensión y frenos. Hicieron 34.000 kilómetros en 3 años, sobre todo por el Litoral y el NOA. El problema fue el consumo: 18 a 20 litros cada 100 kilómetros, y la falta de aire acondicionado. A más de 35°C en Santiago del Estero, decidieron no volver a viajar en verano con ese chasis.

En 2016 compraron un Iveco Daily 70C17 carrozado, largo 7,20 metros, doble rodado. Lo financiaron en 24 cuotas, con un anticipo fuerte. Lo usaron 4 años, sumando 52.000 kilómetros. La comodidad mejoró: cama isla, baño con ducha separada, garrafa de 10 kg, agua 120 litros y calefacción estacionaria. El límite llegó por el peso y el tamaño. En pueblos chicos, estacionar era un rompecabezas. Además, cada neumático 225/75R16 costaba 12.500 pesos en 2018; en 2020 ya estaba a 31.000.

El último fue el salto “final”: en 2021, un Mercedes-Benz Sprinter 416 4×4, 4.325 mm entre ejes, 163 CV, carrozado en taller de San Martín. Pagaron 7,2 millones de pesos entre chasis y casa, con entrega en 5 meses. En 3 años hicieron 128.000 kilómetros: Ruta 40, La Pampa, Chubut, Mendoza, Valles Calchaquíes y Atlántico bonaerense. Disfrutaron la autonomía y la tracción, pero pagaron caro el mantenimiento y la logística. A fines de 2024 concluyeron que el “pack completo” ya no cerraba.

La cuenta fina: combustible, peajes, cubiertas y noches de camping

Rubén llevó planilla desde 2016. En 2022 gastaron en gasoil 680.000 pesos; en 2023 fueron 1,9 millones; en 2024, 3,1 millones, a valores de bomba en rutas. El Sprinter consumía 11 a 12 litros cada 100 kilómetros. En 10.000 kilómetros, eso son 1.200 litros. En rutas con peajes, entre 10 y 14 cabinas por 600 kilómetros, pagaron de 1.800 a 4.200 pesos por cabina según tramo y fecha. La cuenta mensual viajando seguido superó el alquiler de un dos ambientes en La Plata.

Las cubiertas se volvieron un índice de realidad. En 2021, cuatro Michelin Agilis 225/75R16 costaron 380.000 pesos. En 2023, el mismo juego rozó 1,2 millones. En 2024, consiguieron un mix nacional-importado por 1,9 millones, con alineación y balanceo incluidos. La VTV, anual, pasó de 7.000 a 23.000 pesos en dos períodos. Un service de 20.000 kilómetros con filtros y pastillas de freno costó 210.000 pesos en agosto de 2024. Nada lujoso, pura conservación.

En 2024 hicimos el Excel con todo: gasoil, peajes, cubiertas, service y pernocte. La libertad no puede depender de la tarjeta de crédito.

El pernocte sumó presión organizativa y económica. En estaciones de servicio, gratis, pero con ruido y cortes de agua. En campings, de 8.000 a 18.000 pesos por noche en 2023; en 2024, muchos pasaron a 25.000. En áreas municipales, 0 a 5.000, según servicios. En 20 noches promedio por mes, la diferencia entre “gratis” e “instalación completa” podía ser de 300.000 pesos. Ellos alternaban, pero los meses de calor casi todo era pago por demanda.

Compararon con alquilar y moverse en auto. En 2024, un dos ambientes en Tolosa, 55 m², pedían 320.000 pesos mensuales más 60.000 de expensas. Sumar nafta y peajes del auto les daba 120.000 mensuales. Aún con inflación, el combo “departamento + escapadas cortas” quedaba 20% abajo de “motorhome a tiempo completo”. La cifra que terminó de decidir fue la previsibilidad: el alquiler se pacta por 12 meses, el gasoil cambia 3 veces en 60 días.

Logística y salud: agua, baño, turnos y talleres en ruta

El tanque de agua de 120 litros daba para 2 a 3 días con duchas cortas y cocina. Reponer en ruta implicaba encontrar canilla segura, pagar 1.000 a 2.000 pesos por llenado o pedir en estaciones. Las aguas grises y negras se vaciaban en puntos específicos, no siempre disponibles. Esa gimnasia, que a los 55 años era aventura, a los 65 se volvió rutina exigente. No es épica: es tiempo, esfuerzo físico y planificación diaria sin margen.

A partir de 2022, los controles médicos marcaron el mapa. Rubén, 66, empezó kinesiología por lumbalgia crónica; 12 sesiones cada 6 meses. Graciela, 64, tuvo que hacerse laboratorio y un eco-cardiograma anual. Conseguir turnos en ciudades que no conocían demandaba 48 a 72 horas extra y varias llamadas. El sistema público ayudó, pero los resultados, las órdenes y las obras sociales exigían domicilios estables y horarios de oficina. Volver a La Plata también es volver a los turnos a 30 minutos de casa.

La ruta te ordena por afuera, pero los turnos te ordenan por adentro. Si fallás ahí, pagás con cansancio y plata.

La logística de taller pesó más de lo previsto. Un tensor de correa en Bahía Blanca: 68.000 pesos y 36 horas varados. Una pérdida en el calefactor en San Rafael: 52.000 pesos y hotel por una noche a 18.500. Una rotura de cerradura: 14.000 y media jornada perdida buscando repuesto. No son tragedias, son interrupciones. Sumadas, desgastan. Para cada arreglo, hay que desarmar media casa, sacar cosas, volver a ordenar. El margen de error se achica con la edad.

En 2023 intentaron reducir la marcha: no más de 200 kilómetros por día y dos noches por sitio. Funciona hasta que aparece una tormenta, una fecha de VTV o un turno de dentista que no se puede mover. También pesa la red cotidiana: farmacia conocida, ferretería de confianza, taller que sabe el historial. En viaje, cada compra es un “ensayo”. Volver a La Plata promete recuperar 4 horas por semana que hoy se pierden en microgestiones.

  • Consumo real Sprinter 416: 11-12 l/100 km; autonomía útil: 700-800 km con tanque lleno.
  • Agua: 120 litros, reposición promedio cada 48-72 horas; costo ocasional por llenado: $1.000-$2.000.
  • Neumáticos 225/75R16: recambio cada 45.000-55.000 km; costo 2024 por juego: $1,9 millones.
  • Peajes en corredores bonaerenses: 10-14 cabinas por 600 km; ticket $1.800-$4.200 según tramo.
  • Perfiles de pernocte: estación (gratis/ruido), camping ($18.000-$25.000), área municipal ($0-$5.000).

Vender el último y volver a La Plata: papeles, plazos y números que cierran

Publicaron el aviso el 15 de agosto de 2024 con 32 millones de pesos como base, transferencia inmediata y VTV vigente. En 10 días tuvieron 7 consultas serias y 3 pruebas en ruta. Acordaron una seña del 10% y condición de peritar motor y chasis. La verificación policial costó 24.000 pesos, el informe de dominio 3.000 y la gestoría 85.000. También hicieron grabado de autopartes por 15.000. El comprador pidió factura A; resolvieron con un monotributo vigente.

La negociación se definió en 90 minutos y dos mates. Rebajaron a 30,5 millones, incluyendo un juego de filtros, mangueras y un toldo lateral con 6 meses de uso. Pactaron entrega a los 5 días, tiempo para vaciar, limpiar y despersonalizar. El mismo día firmaron reserva de un dos ambientes en La Plata, barrio Tolosa. Depósito de un mes, un mes adelantado y comisión del 3,5%: en total, 1,2 millones de pesos. Mudanza chica: 2 camionetas, 80 cajas, 1 heladera y 1 cama.

Quedaron en paz con los papeles. Cancelaron el seguro del motorhome y activaron uno de hogar. Regularizaron domicilio fiscal y turnos de médicos en el Hospital San Martín y en la salita de Gonnet. Fijaron una regla: viajar 10 días cada 2 meses con auto, alquilando cabañas. El gasto estimado por salida es de 180.000 a 250.000 pesos, según distancia y temporada. Es menos que un mes rodante con peajes, gasoil y campings. No hay romanticismo, hay plan.

En el Excel final sumaron 3 líneas que decidieron todo: gasto anual, horas logísticas y margen de error. En 2024, el total “rodante” superó por 22% el “fijo + escapadas”. Pasaron de 12 a 4 horas semanales en tareas de soporte (agua, baños, orden, taller). Y la imprevisibilidad cayó: menos piezas móviles, menos puntos de falla. El motorhome no fue un fracaso. Fue una etapa. Con cuatro experiencias y 236.000 kilómetros en total, entienden qué pueden sostener en 2025 y 2026.

¿Qué harían distinto hoy después de cuatro motorhomes y 236.000 kilómetros?

Rubén dice que empezaría por una lista de requisitos con techo de presupuesto y una prueba de un mes. No compraría sin vivir 30 días arriba, aunque sea alquilado. Mediría cama, baño, heladera y acceso a repuestos antes que estética. Cambiaría el orden: primero definir uso real (fines de semana, 30-60-90 días), después elegir chasis. Y reservaría de entrada un 15% del valor en un fondo de mantenimiento para service, cubiertas y arreglos imprevistos.

Graciela pondría el foco en turnos y papeles. Tendría una base con médico de cabecera, laboratorios y farmacia conocida. Mantendría una dirección estable para obras sociales, licencias y VTV. Usaría apps para mapear pernoctes con agua segura y baños, y haría convenios con campings de confianza. Llevaría menos ropa, más repuestos: mangueras, abrazaderas, fusibles, correas. Y un bolso de “baja del vehículo” para dormir una noche afuera si algo falla.

Ambos coinciden en trabajar por períodos y no en movimiento permanente. El cansancio no se nota la semana 1, aparece en el mes 7. Recomiendan rotaciones de 15-15: quince días rodando, quince en base. Con eso, el mantenimiento baja 20% y la logística se reparte mejor. Insisten en que el costo relevante no es el litro de gasoil, sino la suma mensual sostenida por 12 meses. También aconsejan medir estacionamiento y altura libre: un error de 10 centímetros puede costar una claraboya.

La pregunta final que se hacen ahora es otra: qué quieren sostener en los próximos 5 años. Viajar, sí, pero con otra modalidad. Con cuatro motorhomes, entendieron que la libertad que buscaban requiere reglas, ahorros y una base. Por eso vuelven a La Plata. Para algunos será renuncia; para ellos, es reorganización. No cambian la ruta por un sillón: cambian un todo-en-uno costoso por módulos más manejables. A 15 minutos del centro, con calendario y un baúl listo.

Punto clave Detalle Qué aporta al lector
Costos reales Gasoil anual 2024: $3,1 millones; cubiertas: $1,9 millones Referencia concreta para presupuestar viajes largos
Logística Agua 120 litros cada 48-72 horas; pernocte $0-$25.000 Planificación diaria de servicios básicos y pernocte
Salud y turnos Controles semestrales y anuales, 48-72 horas para conseguir turnos Importancia de base fija para atención médica
Salida ordenada Venta en 10 días, 30,5 millones; gestoría y verificaciones $127.000 Pasos y costos para cerrar etapa y volver a la ciudad
Camila Torres

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Soy periodista y redactora en Diario22.ar, apasionada por las historias que conectan la actualidad con la gente. Me formé en comunicación social en Buenos Aires y desde entonces busco darle voz a lo cotidiano, con una mirada curiosa y humana. Creo que el periodismo no solo informa: también inspira y transforma.

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