«Elijo entre la luz y los remedios»: a los 79 años Norma cobra la mínima en Lanús y cuenta cómo estira cada peso hasta fin de mes

5 octubre, 2026

«Elijo entre la luz y los remedios»: a los 79 años Norma cobra la mínima en Lanús y cuenta cómo estira cada peso hasta fin de mes

Son las 7:10 de la mañana en Lanús Oeste. En la mesa de fórmica, Norma ordena tres boletas con un resaltador: luz, gas y agua. A un costado, una cajita con pastillas y una libreta donde anota cada gasto. Tiene 79 años y la radio encendida en volumen 3. Marca la fecha de vencimiento de la luz, “15/10”, y calcula cuánto le queda hasta el 30. Suspira y mira el frasco de losartán antes del mate lavado.

Dice que cada mes es una cuenta regresiva. Anota lo indispensable primero y, si sobra, compra fruta los sábados en la feria de Villa Diamante. “Elijo entre la luz y los remedios”, explica, y no lo dice como consigna sino como rutina. Vive sola desde 2014, en una casa baja a 12 cuadras de la estación. Camina lento, 1,2 kilómetros, para ahorrar el boleto. El teléfono suena a las 8:05: la farmacia recuerda un vencimiento.

Lo que entra y lo que sale cada 30 días en Lanús

Norma cobra la jubilación mínima y organiza el mes en cuatro sobres. El primero dice “boletas”: en septiembre pagó 21.870 pesos de luz, 15.430 de gas y 9.980 de agua. El segundo es “comida”: destina 44.000 pesos, divididos en 11.000 por semana. El tercero, “remedios”: este mes calculó 17.400 pesos entre copagos y lo que no cubre. El cuarto, “misceláneos”: 6.000 pesos para colectivo, celular prepago y un repuesto doméstico.

Arma un calendario en la heladera con imanes. Prioriza servicios con posibilidad de corte: primero luz, después gas, luego agua. Lo hace por miedo a perder la cadena de frío. “Si me cortan la luz, la heladera se arruina”, repite. La boleta de Edesur venció el 15 y la pagó el 12. Si no llega al vencimiento, se presenta en la oficina de la avenida Hipólito Yrigoyen 4.800 para pedir plan de pago. Tarda 40 minutos promedio.

En efectivo, intenta no tocar los sobres. Si necesita algo fuera de presupuesto, llama a su vecina de la cuadra 700 de Warnes y pregunta precio antes de salir. No usa tarjeta. El colectivo 520 cuesta 350 pesos por tramo según su último viaje del martes 24. Para ir al súper camina 25 minutos. En la balanza, un kilo de pan común está 1.800, la leche larga vida 1.200, el aceite de 1,5 litros 3.700. Evita hipermercados los días 1 y 15.

“Aprendí a mirar el ‘vencimiento’ de las boletas antes que el precio del kiosco. Me ordena la cabeza.”

La casa es propia, heredada en 1999, así que no paga alquiler ni expensas. Eso la salva, dice. Aun así, los aumentos la obligan a recalcular. Si un precio sube 10% de un mes a otro, ajusta el sobre de comida en 2.000 pesos y baja el de misceláneos a 4.000. En junio gastó 2.800 en colectivos; en agosto, 1.400, porque concentró los mandados en dos salidas. Para fin de mes, deja 3.000 “por si el gas vino más caro”.

Remedios, turnos y farmacia: cuánto paga y qué posterga

Norma tiene hipertensión y diabetes tipo 2, diagnosticadas en 2011 y 2016. Usa losartán 50 mg (2 cajas de 30), metformina 850 mg (60 comprimidos), y un analgésico suave para la artrosis de rodilla izquierda. Con PAMI, la metformina sale 0 pesos este trimestre, pero el losartán tiene 50% y paga 6.500 pesos por caja; total 13.000. El analgésico, 2.400. Tiritas y algodón suman 2.000. En septiembre gastó 17.400 en mostrador, con recibos guardados.

Los turnos clínicos los concentra en el Hospital Evita, a 2,1 kilómetros. Sale 6:30, camina 30 minutos y toma la 177 si llueve. La receta crónica se renueva cada 90 días. Si hay demora, la farmacia de la esquina de Caaguazú le fracciona las cajas. Norma estira el analgésico a media dosis cuando puede. No lo recomienda, aclara, pero lo hace para que dure 30 días. Pide el descuento por genérico y compara tres precios antes de comprar.

Cuando falta plata, pospone el analgésico una semana y prioriza la presión. Controla con un tensiómetro antiguo que marcó 14/9 a las 7:45 del miércoles pasado. “No me asusto, me siento y respiro”, comenta. Mantiene una libretita con glucemias: 112 en ayunas el lunes 16, 118 el jueves 19. Si la suba coincide con vencimiento de luz, reduce harinas dos días y se hidrata más. Son reglas que sigue sin internet, solo con lápiz y papel.

Si la farmacia no tiene stock, recurre a la de Lanús Centro, a 1,8 kilómetros. Ahí los genéricos suelen costar 10% menos. El viaje en colectivo sale 350 y la deja a dos cuadras. Calcula el “costo de ir” contra el “ahorro de comprar”. Si el ahorro supera 1.000 pesos, viaja. Si no, compra cerca. Anota fecha, precio y farmacia en la libreta. A fin de mes revisa: en agosto ahorró 3.200 con ese criterio; en septiembre, 1.400.

Hogar y cocina: cómo estira pesos sin apagar la heladera

Norma cambió las lámparas a LED de 9W en 2022 y bajó el consumo. Enciende solo dos focos a la vez y apaga la TV a las 22:00, no la deja en stand by. La heladera está a 4°C, controlada con un termómetro barato de 950 pesos. Cocina dos veces por semana: olla de lentejas con 500 g de legumbre (1.200) y 250 g de carne picada (1.800), rinde 6 porciones. Congela en tapers que etiquetó con cinta y fecha.

Usa el horno de gas una vez por semana, máximo 40 minutos. El resto, hornalla con olla a presión: el pollo trozado (2 kg por 5.600) rinde para cuatro comidas. Compra verduras en la feria de Villa Diamante los sábados: papa 350 el kilo, zanahoria 500, cebolla 600. Evita desperdicios: pesa por porción y guarda caldos. El pan lo fracciona en 8 unidades y congela. Descongela a temperatura ambiente para no usar microondas ni gastar luz extra.

La limpieza también está medida. Un jabón en polvo de 800 g cuesta 1.900 y le dura 5 semanas. Diluye lavandina 1:3, siguiendo la etiqueta. Cierra la llave del gas al salir y revisa pérdidas una vez por mes con espuma. En invierno, usa dos mantas y evita el calefactor a la noche. En verano, el ventilador de 40W funciona 3 horas. “Me abrigo más y listo”, dice. Mantiene la heladera lejos de la pared 10 centímetros para que respire y no consuma de más.

“Si prendo todo junto, pago el doble. Prefiero cocinar y después apagar, como me enseñaron.”

Con la comida, establece un menú fijo. Lunes y jueves son de pastas: fideo seco de 500 g cuesta 900 y rinde dos almuerzos. Los martes, pollo con arroz, 200 g por porción. Miércoles, sopa de verduras. Viernes, tortilla de papa con 3 huevos (cada uno 220). El fin de semana, si sobró algo, hace croquetas. No compra bebidas azucaradas; hierve agua, hace té y mate cocido. Gasta 1.200 por mes en yerba rendidora, marca media.

  • Anota los vencimientos de luz, gas y agua y paga 72 a 96 horas antes para evitar recargos.
  • Compara precios en 3 farmacias y usa genéricos; viaja solo si el ahorro supera 1.000 pesos.
  • Planifica 2 cocciones grandes por semana y congela 6 a 8 porciones para reducir gas y luz.
  • Usa lámparas LED de 9W, apaga stand by y fija la heladera a 4°C con termómetro de 950 pesos.
  • Distribuye la jubilación en 4 sobres: boletas, comida, remedios y misceláneos con tope mensual.

¿Qué pasa si una boleta sube 20% o se rompe el calefón?

Norma simula escenarios. Si la luz sube 20%, su boleta pasaría de 21.870 a 26.244 pesos. El ajuste lo hace en dos lugares: resta 2.000 al sobre de comida y 2.374 al de misceláneos. En semanas de suba, reemplaza carne por legumbre, subiendo lentejas a 750 g por olla y bajando la carne a 150 g. El pollo se compra quincenal, no semanal. Acepta que algún antojo, como un alfajor de 600 pesos, se posterga 30 días sin discusión.

Si se rompe el calefón, su mecánico del barrio cobró 12.000 por cambio de diafragma en abril. Hoy estima 18.000. Sabe que no entra en el sobre de misceláneos. Plan A: pedir presupuesto, pagar 50% y terminar el mes sin analgésico. Plan B: ir a la feria americana de la capilla y vender una pava eléctrica guardada desde 2018 por 6.000. Plan C: acuerda con el técnico pagarlo en 2 veces. No usa crédito ni firma papeles.

También contempla la salud como imprevisto. Si un análisis de laboratorio sin cobertura sale 7.500, reordena. Suspende el pollo esa semana y repite sopa de verduras. La caminata al hospital ahorra 700 entre ida y vuelta en colectivo. Vuelve al sistema de fraccionar cajas en farmacia: compra 15 comprimidos y completa después. Evita endeudarse: “Prefiero cero deuda y un mes más austero”, anota. A fin de mes, revisa si pudo recomponer los sobres.

El tiempo es otro costo. Caminar 25 minutos al súper y 30 al hospital le insume 220 minutos por semana, casi 3 horas y media. Lo asume como parte del “presupuesto”. Organiza dos salidas fuertes: martes y viernes. El resto, compra en el kiosco solo si hay oferta de pan a 1.400 después de las 19:30. Si la lluvia la obliga a tomar dos colectivos, recorta 2.000 en comida esa semana. El objetivo es cerrar el 30 sin deudas ni cortes.

Punto clave Detalle Qué aporta al lector
Presupuesto mensual Boletas 47.280; comida 44.000; remedios 17.400; misceláneos 6.000 Un esquema concreto para ordenar ingresos y gastos fijos
Medicación Losartán 50% cobertura, metformina 100%, analgésico sin bono Cómo priorizar compras según cobertura y necesidad
Ahorro doméstico LED 9W, cocción 2 veces por semana, heladera a 4°C Medidas prácticas que bajan consumo sin riesgos
Imprevistos Plan A/B/C ante subas del 20% o arreglo de 18.000 Estrategias realistas para no endeudarse ante sorpresas
Camila Torres

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Soy periodista y redactora en Diario22.ar, apasionada por las historias que conectan la actualidad con la gente. Me formé en comunicación social en Buenos Aires y desde entonces busco darle voz a lo cotidiano, con una mirada curiosa y humana. Creo que el periodismo no solo informa: también inspira y transforma.

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