Diez años recorriendo la Argentina en casa rodante: las cinco cosas que Hugo y Mirta nunca volverían a hacer

5 octubre, 2026

Diez años recorriendo la Argentina en casa rodante: las cinco cosas que Hugo y Mirta nunca volverían a hacer

Son las 7.10 en la costanera del río de las Vueltas, en El Chaltén. La helada blanquea la banquina y Hugo ceba el primer mate sobre la mesada plegable. Mirta revisa mapas en papel, una libreta con gastos y el odómetro que suma 95.842 km desde 2014. El viento oeste sacude leve la casa rodante. Arrancan a 1.000 rpm, prueban luces y ajustan las cinchas de las cajas plásticas antes de mover un metro.

A esta hora, dicen, piensan mejor. “Después de diez años y 18 provincias, hay al menos cinco cosas que no repetimos”, suelta Mirta, mientras anota 7°C en el registro diario. La frase no es un eslogan: resume errores que costaron plata, tiempo y sustos. Con números y memoria fresca, detallan lo que aprendieron para no volver a pagar de más ni arriesgar la salud en la ruta.

Comprar la casa rodante apurados y sin peritaje

En 2014 compraron su primera casa rodante: base Fiat Ducato 2.8 TD 1998, 5,5 metros, hecha a mano. La decisión fue en 72 horas, con solo una vuelta a la manzana. No midieron humedad, no pesaron el conjunto y nadie levantó alfombras. A los 20 días apareció una mancha en el cielorraso. En 4 meses gastaron un 35% del valor de compra entre techo, instalación de gas y elásticos traseros.

El apuro ocultó fallas previsibles. La aislación tenía fisuras, el falso piso estaba vencido en 2 puntos y el regulador de gas no estaba homologado. La VTV vencía en 15 días y ni lo notaron. En el primer control, la multa fue de 2.800 pesos, más la obligación de volver a ciudad para aprobar frenos. Perdieron 3 jornadas y 600 km en ida y vuelta solo por papeles mal revisados.

La mecánica tampoco se salvó. Nadie hizo prueba de compresión ni inspeccionó fugas en cárter. A los 2.300 km cambiaron la correa de distribución por prevención y apareció una fisura en el soporte de motor. Sumaron 48 horas en taller y un remolque de 38 km. “No era mala unidad, pero no era para salir así”, recuerda Hugo, con el número de la grúa todavía archivado en el teléfono desde 2015.

Hoy no repiten ese camino. Pagan 2 a 3 horas de taller para un peritaje básico: compresión, pérdidas, juego en homocinéticas, estado de chasis, óxidos, sellos de techo, humedad con medidor y regulación de gas con prueba de estanqueidad. Verifican peso real en balanza (tara, eje por eje) y altura total (2,85 m). Con esa rutina, evitaron dos compras tentadoras en 2018 y 2021 que habrían costado meses de arreglo.

Manejar de noche y estirar etapas de más de 600 km

La cuenta parecía simple: avanzar 200 km extra de noche y ahorrarse una noche de camping. En 2017, entre Perito Moreno y Gobernador Gregores, a las 22.15 un guanaco cruzó de golpe en la RN40. Frenaron de 90 a 0 km/h en 120 metros. No chocaron, pero recalentaron frenos y llegaron con la luz de ABS encendida. Ganaron 0 pesos y perdieron 3 días esperando repuestos en un taller chico.

Otro hito fue el hielo negro. En julio de 2017, a 23.05, cerca de Bardas Blancas (Mendoza), la temperatura marcaba -6°C y el parabrisas se empañó en 30 segundos. La aseguradora advirtió luego que su póliza tenía exclusión para “rutas no iluminadas” después de las 22.00. Aprendieron dos lecciones: el costo oculto del riesgo y la letra chica. Desde entonces, fijaron límites concretos con reloj y odómetro.

Hoy el techo diario es de 420 a 480 km, con velocidad de crucero entre 80 y 90 km/h y paradas de 15 minutos cada 2 horas. El horario de manejo es de 9.00 a 17.30 en invierno y hasta 18.30 en verano. En 2016 medían 13,1 L/100 km con apuros; en 2023, con ritmo parejo, bajaron a 11,2 L/100 km. Menos cansancio, menos consumo y más margen para el imprevisto en pueblitos sin talleres abiertos.

La salud también intervino. En 2019, tras una jornada de 11 horas al volante, Hugo terminó con una contractura en cuello y una suba de presión. Ahora dividen el manejo en tramos de 2 a 3 horas cada uno, con estiramientos de 5 minutos en estaciones de servicio. Mirta cuida la hidratación: 1,5 litros de agua por persona en ruta. El objetivo es simple: llegar temprano, ver el lugar y dormir sin alarmas.

Después de las 19, la ruta cambia: baja la atención, suben los animales y se te achica el margen de error.

Sobrecargar, postergar mantenimiento y acampar sin permiso

En 2018 sumaron “por las dudas”: 2 bicis (28 kg), un kayak (19 kg), un generador (32 kg), portabultos (18 kg), 40 litros extra de agua y herramientas duplicadas. En la balanza municipal, el conjunto dio 3.540 kg cuando el límite de la cédula era 3.200 kg. Exceso de 340 kg. A los 6 meses, un elástico trasero se cortó en la RP259, a 22 km de Trevelin. Hubo remolque, noche fría y 12 horas perdidas.

Desde 2020, pesan cada cambio. Mantienen agua a 120 litros solo si hay tramos largos sin servicios y bajan a 60 litros cuando encadenan campings. Eliminaron el generador al instalar 200 W de paneles y una batería de 100 Ah en 12 V con fusibles y seccionador. La heladera pasó a 12 V directa, y el inversor se usa lo justo. El criterio es operativo: cada kilo de más encarece nafta, frenos y cubiertas en 10.000 km.

El mantenimiento ya no se patea. Aceite y filtro cada 8.000 km, filtro de aire a 15.000 km, filtro de gasoil a 10.000 km o ante cualquier tironeo. Presión de neumáticos: 3,6 bar delante, 4,0 bar detrás, chequeo en frío. Par de apriete de ruedas: 110 Nm cada 5.000 km. Pastillas se revisan en cada cambio de aceite. Llevaron dos correas nuevas y miden correa de alternador cada 3.000 km por desgaste temprano.

Acampar sin permiso fue otro error. En 2018, una noche en una reserva provincial de San Luis terminó con un acta y traslado. En 2022, una sudestada los dejó 14 horas encajados en Villa Gesell por estacionar a 50 metros del médano. Desde entonces, preguntan en municipalidad o destacamento local, chequean alertas del SMN y evitan pernoctar a menos de 200 metros de ríos. Prefieren zonas con salida franca y piso firme.

La multa duele menos que el susto, pero la pérdida de tiempo es lo que te desordena el viaje por semanas.

¿Cómo planifican hoy para no pagar de más ni arriesgar la salud?

El presupuesto guía la ruta. En 2024 rodaron 18.600 km en 9 meses. Gastaron entre 350.000 y 450.000 pesos por mes, según provincia y viento. El desglose promedio fue 52% combustible y peajes, 23% comida, 15% dormir y duchas, 10% mantenimiento. Cocinan 5 de 7 días, compran fresco en mercados locales y evitan desvíos largos solo por “tildar” un sitio. Eligen trayectos con repuestos probables y talleres a menos de 100 km.

La organización es semanal. Definen 3 pernoctes posibles (A, B y C), llaman 24 horas antes a campings cuando hay temporada alta y revisan altura libre de puentes (apuntan a mínimo 3,10 m). Evitan ripio severo si el despeje es menor a 18 cm. La ventana diaria es 9.00 a 17.30, con 45 minutos de almuerzo fuera del vehículo. Programan compras cada 3 días y limpieza profunda cada 7 días para evitar acumulación.

  • No comprar sin peritaje: checklist de 12 ítems (motor, chasis, humedad, gas, peso real, VTV, altura total, frenos, dirección, cubiertas, instalación eléctrica, papeles). Peritaje: 2-3 horas de taller.
  • No manejar de noche: tope 480 km por día, velocidad 80-90 km/h, paradas de 15 minutos cada 2 horas, llegada antes de 18.30 en verano o 17.30 en invierno.
  • No sobrecargar: pesar en balanza municipal, mantener agua entre 60 y 120 litros según tramo, eliminar duplicados, revisar carga útil y distribución por eje.
  • No postergar mantenimiento: aceite cada 8.000 km, filtros a 10.000-15.000 km, par de apriete 110 Nm, presión 3,6/4,0 bar, correas nuevas a bordo.
  • No acampar sin permiso: consultar municipio/autoridad, chequear alertas del SMN, evitar riberas a menos de 200 m, elegir piso firme y salida franca.

Los papeles van duplicados. Guardan DNI, cédula, seguro, VTV y registro en una carpeta plástica y en PDF offline. Tienen teléfonos de hospitales zonales y talleres por provincia. El botiquín incluye amlodipina 5 mg, ibuprofeno 400 mg, vendas, termómetro y tensiómetro. Mirta controla presión 2 veces por semana. Cada 6 meses hacen análisis de rutina cuando pasan por ciudades grandes como Bahía Blanca, Neuquén o Mendoza.

La seguridad personal es rutina, no miedo. Baliza portátil cargada, linterna a mano, calzos bajo alcance y extintor de 1 kg a menos de 1,5 metros de la puerta. El coche duerme iluminado o con vigilancia cuando pernoctan en ciudades. Evitan dejar la casa sola más de 30 minutos. Si un lugar no cierra por lógica (salida, viento, piso, gente), usan el plan B sin discutir. “Lo caro no es moverse: es encapricharse”, resume Hugo.

También ajustaron expectativas. Antes querían “todo” en 20 días. Hoy eligen 3 destinos por provincia y aceptan pausas de 2 o 3 noches para lavar, ordenar y descansar. En 2022, redujeron 1.200 km planificados y ganaron 4 días libres. El balance se ve: menos estrés, menos consumos y cero multas. La vara no es la foto; es dormir bien, comer caliente y llegar con margen al próximo punto sin correr.

La logística define el ánimo. Si hay viento de más de 60 km/h, frenan; si hay alerta naranja, se quedan. En rutas de montaña, solo suben de día y con tanque a más del 50%. En la Patagonia, cargan nafta cada 250 km aunque falte medio tanque. En el Norte, respetan siestas largas: planifican entradas a pueblos antes de las 12.30 o después de las 17.00. Esa gramática simple les evitó discusiones y vueltas inútiles.

Punto clave Detalle Qué aporta al lector
Peritaje previo 2-3 horas de taller, 12 ítems y balanza Evita compras impulsivas y arreglos costosos
Límites diarios 420-480 km, 80-90 km/h, llegada antes de 18.30 Reduce riesgos, consumo y fatiga acumulada
Peso y mantenimiento Agua 60-120 L, par 110 Nm, aceite a 8.000 km Previene roturas y mejora la confiabilidad
Pernocte responsable Permisos locales, alertas SMN, salida franca Ahorra multas y evita quedar varado por clima
Camila Torres

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Soy periodista y redactora en Diario22.ar, apasionada por las historias que conectan la actualidad con la gente. Me formé en comunicación social en Buenos Aires y desde entonces busco darle voz a lo cotidiano, con una mirada curiosa y humana. Creo que el periodismo no solo informa: también inspira y transforma.

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