Más agreste que Bariloche y más barato que San Martín de los Andes: este pueblo del Sur crece cada año

17 julio, 2026

Más agreste que Bariloche y más barato que San Martín de los Andes: este pueblo del Sur crece cada año

Bajo la cordillera, un pueblo patagónico gana pulso año tras año. Sus bosques huelen a ciprés, el río baja claro y frío, y las montañas se asoman con un dramatismo que parece recién tallado. Entre mochilas y familias, el flujo de visitantes y nuevos residentes no para de crecer.

Muchos llegan buscando naturaleza sin filtros y precios que aún permiten respirar hondo. Otros descubren una vida tranquila donde la artesanía, la cerveza y el río arman un ritmo propio. "Vine para tres días y me quedé tres meses", cuenta Sofía, diseñadora que trabaja de forma remota.

¿Dónde está y por qué enamora?

El Bolsón se acurruca en la Comarca Andina, al sur de Río Negro. Lo custodia el Cerro Piltriquitrón, famoso por su Bosque Tallado. A un lado se abren chacras con lúpulo, al otro el curso celeste del Río Azul.

La escala es humana, las veredas tienen ritmo y las sierras recortan un horizonte de piedra. Esa mezcla de ruralidad y montaña genera una belleza más cruda y menos atildada que en los grandes centros de la región.

Precios que todavía sorprenden

El alojamiento ofrece cabañas simples, hostels cálidos y posadas familiares con tarifas más amables que en destinos ultra famosos. Comer en rotiserías, patios cerveceros y mercados cuesta menos que en los núcleos más concurridos, sin sacrificar sabor ni carácter.

La feria artesanal reúne panes, mermeladas, cuchillos y tejidos a precios aún terrenales, con el plus del trato directo con quien hace cada pieza. "Acá todavía se puede vivir del oficio", dice Marta, orfebre de la feria de la plaza.

En cuanto a actividades, muchos senderos y playas del río son gratuitos, y los refugios de montaña manejan valores accesibles para caminantes responsables. La sensación general es de gasto contenido y disfrute amplio.

Naturaleza sin maquillaje

El Cajón del Azul parece una gema incrustada en la roca, con pasarelas de madera y agua turquesa. Los refugios salpican valles boscosos donde el mate se comparte sin prisa ni ruido. Si el clima acompaña, el trekking ofrece desniveles moderados y postales rotundas.

En otoño el valle se incendia de rojos, en primavera el verde es de luz, y en verano el río llama a zambullidas heladas y plácidas siestas. En la altura vuelan cóndores, y en el fondo del valle se escuchan chorrillos y hojas de coihue.

"Lo nuestro es naturaleza viva, sin empaques y sin filas eternas", resume Lucas, guía local que prefiere guarda barro en las botas a barnices de postal.

Gente que llega para quedarse

En los últimos años crecieron los talleres de cerámica, los hornos a leña y los huertos. El trabajo remoto trajo nuevos oficios y códigos urbanos que se mezclan con tradiciones de campo. La escuela, el hospital y los clubes ajustan el ritmo a una comunidad que se multiplica sin perder su saludo.

"Elegimos criar a nuestra hija con patios grandes y montañas cerca", cuenta Diego, programador que cambió departamento por terreno con frutales. La pertenencia crece al calor de mates compartidos, cooperativas de consumo y festivales de barrio.

Qué hacer en un fin de semana largo

  • Recorrer la feria artesanal de la plaza Pagano y probar frutas finas de productores de la zona.
  • Subir al Bosque Tallado del Piltriquitrón y ver esculturas entre lengas y nubes.
  • Caminar al Cajón del Azul y almorzar en un refugio de tabla y humo.
  • Pasar la tarde en una playa del río con agua clara y piedras redondas.
  • Hacer una escapada a Lago Puelo y volver a cenar cerveza con empanadas calientes.

Cómo llegar y cuándo ir

Se arriba por la Ruta 40, con curvas que enseñan valles, chacras y montes de álamos. Desde Bariloche son unas dos horas y media, desde Esquel algo más, con buses diarios y transfers constantes. El aeropuerto más cercano suele ser Bariloche, aunque Esquel abre ventanas según temporada.

El verano trae días largos y noches frescas de estrellas, ideal para ríos y ferias al aire libre. El otoño colorea la comarca y permite caminatas de abrigo liviano. En invierno puede nevar en el cerro y helar en el valle, con postales nítidas y humos de leña. La primavera sorprende con flores y arroyos que bajan con fuerza.

El futuro que ya asoma

El crecimiento tensa servicios y plantea preguntas sobre agua y vivienda, un desafío que la comunidad discute en asambleas y mesas mixtas. Se habla de techos de madera responsable, de energía solar y de senderos cuidados con señalización clara.

"Queremos que la montaña no sea víctima de su propio encanto", advierte Paula, integrante de una asociación que promueve turismo de bajo impacto. La apuesta es equilibrar trabajo, paisaje y identidad, sin que el éxito borre la serenidad que tantos vinieron a buscar.

Entre cervezas lupuladas, panes de masa madre y ríos helados, el pueblo del sur sigue latiendo con fuerza propia. Aquí el tiempo se estira, el presupuesto rinde, y la naturaleza marca un compás que invita a quedarse un día más, o tal vez toda una vida.

Camila Torres

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Soy periodista y redactora en Diario22.ar, apasionada por las historias que conectan la actualidad con la gente. Me formé en comunicación social en Buenos Aires y desde entonces busco darle voz a lo cotidiano, con una mirada curiosa y humana. Creo que el periodismo no solo informa: también inspira y transforma.

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