La hidratación es clave para el buen rendimiento del cuerpo. Estudios recientes sugieren que no siempre la agua es la opción más eficaz para mantenerse hidratado. Investigadores de la Universidad de St Andrews analizaron diversas bebidas y hallaron diferencias notables en cómo el organismo retiene los líquidos.
El hallazgo central rompe un viejo mito: algunas bebidas con pequeñas cantidades de azúcar, grasa o proteína prolongan la hidratación más que el agua sola. Esto se debe a su efecto en el vaciado gástrico y en la retención de líquidos a nivel renal.
¿Cuál es la bebida más hidratante?
La agua, ya sea natural o con gas, se absorbe rápido, pero su efecto puede ser más corto. En cambio, bebidas con nutrientes generan una “liberación” más lenta de líquidos en el organismo. Esa combinación favorece una hidratación más estable a lo largo del tiempo.
El líder del estudio fue el leche desnatada. Su mezcla de lactosa, proteínas y sodio actúa como una esponja fisiológica, reduce la producción de orina y prolonga la hidratación. Además, aporta micronutrientes útiles para el metabolismo diario.
“La hidratación no depende solo de la cantidad de agua que bebes, sino de cuánto tiempo permanece en tu cuerpo”.
Clasificación de bebidas más hidratantes
Según los resultados, esta es la jerarquía de eficacia hidratante en condiciones habituales:
- Leche desnatada.
- Solución de rehidratación oral (útil en cuadros de deshidratación).
- Zumo de naranja.
- Agua natural.
- Refrescos (con moderación).
- Té negro frío.
- Té negro caliente.
- Bebidas deportivas.
- Agua con gas.
- Cerveza.
- Café negro caliente.
La lista combina factores de osmolaridad, electrolitos y composición nutritiva. No obstante, los excesos de azúcar, cafeína o alcohol pueden restar beneficios y afectar la salud a largo plazo.
Por qué la leche desnatada lidera
El leche desnatada ofrece una matriz única de nutrientes y electrolitos. El sodio y el potasio contribuyen a la retención de líquidos, mientras que las proteínas favorecen una absorción más gradual. Esa combinación evita picos de diuresis y mantiene un perfil más estable de hidratación.
Además, aporta aminoácidos que ayudan a la recuperación muscular tras el ejercicio. Para quienes no toleran bien la lactosa, opciones sin lactosa o bebidas fortificadas pueden acercarse a un efecto similar, siempre revisando su etiquetado.
Soluciones de rehidratación y otras bebidas
Las soluciones de rehidratación oral ofrecen un balance preciso de glucosa y electrolitos. Son ideales en episodios de vómitos, diarreas o calor extremo, pero no deberían ser el consumo habitual de cada día. Su uso es más bien terapéutico.
El zumo de frutas puede ayudar, aunque conviene moderar el aporte de azúcar. Las bebidas deportivas son útiles en entrenamientos de alta intensidad, pero innecesarias en actividades ligeras. El café y el té aportan líquidos, aunque la cafeína puede aumentar la diuresis en algunas personas.
Consejos prácticos y precauciones
La clave es combinar calidad y contexto. Para el día a día, prioriza agua y alterna con bebidas que prolonguen la hidratación sin sobrecargar de calorías o azúcares. En el deporte, ajusta según el nivel de sudoración y la duración del esfuerzo.
Si eliges refrescos o jugos, mantén las porciones pequeñas. Evita usar el alcohol como hidratante, ya que puede agravar la pérdida de líquidos. En situaciones médicas o de deshidratación severa, busca orientación profesional para un plan de rehidratación seguro.
¿Para quién conviene cada opción?
Quienes buscan una hidratación sostenida a lo largo del día pueden beneficiarse del leche desnatada con las comidas. Deportistas de resistencia pueden optar por soluciones específicas durante esfuerzos prolongados, y agua con electrolitos en climas calurosos.
Para niños o adultos mayores, la palatabilidad y la tolerancia digestiva importan. Elegir bebidas aceptadas y con buena densidad de nutrientes facilita mantener una ingesta adecuada de líquidos.
Conclusión
El agua sigue siendo esencial, pero no siempre es la más persistente en el organismo. El leche desnatada y las soluciones de rehidratación pueden superar su desempeño cuando se busca retención prolongada. La estrategia óptima combina variedad, moderación y contexto personal para alcanzar una hidratación realmente eficaz.