En Osaka, Japón, Akio Isshiki Architects ha concluido una residencia de 96 metros cuadrados en Saidera, diseñada para armonizar la sabiduría tradicional japonesa con la vida contemporánea. Construida en una parcela alargada y de difícil acceso, la casa adopta un sencillo volumen de dos plantas con tejado a dos aguas y revestimiento de cedro carbonizado (shou sugi ban) para integrarse en un vecindario ecléctico. Los arquitectos emplearon la construcción shinkabe, un método tradicional en el que la estructura de madera queda expuesta.
En el interior, el diseño prioriza la amplitud y la eficiencia al usar una única capa de tablones de cedro como pavimento de la segunda planta y como techo de la primera planta. Este enfoque de doble uso reduce materiales y procesos de construcción al tiempo que mantiene una sensación de espaciamiento. La cocina y la zona de comedor, situadas en el corazón de la casa, reflejan la pasión de la pareja por cocinar y funcionan como un espacio central de reunión.
Hacia el este, donde el terreno se ensancha, una gran apertura y una engawa que se extiende como terraza, ampliando la experiencia de vivir al aire libre, difuminando los límites entre interior y exterior. Elementos tradicionales como el tatami, un armario de almacenamiento flotante y un pequeño tokonoma se integran con mobiliario contemporáneo, creando un diálogo entre la herencia y la vida doméstica actual.
El proyecto encarna la visión de Isshiki de una “casa japonesa neutra” que equilibra tradición y necesidades modernas. Puertas correderas enmarcadas por vigas expuestas, paneles de madera plegables que desaparecen en muebles empotrados y proporciones cuidadosamente estudiadas reflejan una filosofía de movilidad, uso doble y belleza discreta.