A los 79 años Roberto volvió a andar en bici después de una caída y su médico lo recomienda: «Pensé que no me subía nunca más»

15 octubre, 2026

A los 79 años Roberto volvió a andar en bici después de una caída y su médico lo recomienda: «Pensé que no me subía nunca más»

Son las 7:20 en el Rosedal de Palermo. El asfalto todavía está húmedo por el rocío y Roberto ajusta el casco con las dos manos. Apoya la bici contra el banco, mira el cronómetro del celular y respira hondo. Hace una vuelta corta de 2,7 kilómetros, en sentido horario, a menos de 16 km/h. Antes de arrancar dice, en voz clara pero baja, que hoy toca tercera salida de la semana. “Pensé que no me subía nunca más”, confiesa, y se impulsa.

La caída fue en septiembre de 2025, una tarde fría, a tres cuadras de su casa en Villa Urquiza. Un pozo lo desacomodó y terminó en el piso, con un golpe en la cadera y un susto grande. No hubo fractura, pero sí un hematoma que tardó 28 días en bajar. A los 79, su médica le propuso volver, con cambios y controles. Seis meses después, pedalea otra vez, pero con otra cabeza y otro plan.

De la caída en 2025 a la primera vuelta en mayo de 2026

Roberto cuenta la secuencia sin exagerar. Eran las 17:45, luz baja, tránsito apurado. La rueda delantera mordió el borde de un bache de 6 centímetros, perdió el equilibrio y cayó de costado. Una ambulancia del SAME llegó en 12 minutos. Radiografías en el Pirovano: sin fracturas. Alta a las 22:10 con antiinflamatorios por 5 días y reposo relativo por 72 horas. “Nada roto, pero quedé duro”, resume.

Durante octubre y noviembre redujo las caminatas. Antes hacía 5.000 a 7.000 pasos por día; bajó a 2.000. Notó rigidez en la cadera derecha y miedo a girar rápido. El primer objetivo no fue la bici sino recuperar movilidad. Entre el 3/11 y el 20/12 hizo 8 sesiones de kinesiología de 45 minutos, dos por semana. Trabajo de balance estático de 30 segundos por pierna, movilidad de tobillos y fortalecimiento de glúteos con bandas.

En enero de 2026 la médica propuso reintroducir el gesto de pedaleo. Nada de calle aún: 10 minutos de bici fija, 3 veces por semana, con cadencia de 60 rpm y sin cargas altas. Además, ejercicios de subir y bajar un escalón de 15 centímetros durante 3 series de 10 repeticiones. A los 20 días sumó 5 minutos más y un chequeo de presión antes y después. Del 1/2 al 20/3 acumuló 380 minutos sin dolor.

La primera salida real fue el 8/5/2026, a las 8:00, en Parque Sarmiento, en el circuito interno. Distancia: 3,2 kilómetros, con dos paradas. Tiempo total: 21 minutos. Promedio de 9 a 12 km/h, frecuencia cardíaca entre 96 y 108 lpm. Ningún sobreesfuerzo y, lo más importante, cero sustos. Anotó todo en un cuaderno: fecha, clima, duración, pausas, sensaciones concretas. Eso ordenó la progresión y bajó la ansiedad.

Qué le indicó su médica y con qué controles volvió

El consejo de su médica fue claro: sumar actividad aeróbica moderada, de 120 a 150 minutos semanales, repartidos en al menos 3 días. Para su edad, se definió como “moderado” pedalear en un rango de 90 a 110 lpm, pudiendo mantener una conversación corta sin jadear. La idea no era batir marcas, sino sostener el hábito sin dolor, sin picos de presión y sin riesgos innecesarios en el tránsito diario.

Pidió tres estudios base entre marzo y abril: laboratorio de rutina (glucemia, perfil lipídico), una ergometría graduada y una evaluación de marcha y equilibrio. Los tiempos fueron concretos: turno de laboratorio en 48 horas, ergometría a la semana siguiente y kinesiología cada lunes y jueves durante 4 semanas. Con esos datos, ajustaron metas: subir 5 minutos por semana hasta alcanzar 40-45 minutos por salida, sin pasar de 110 lpm sostenidos.

También hubo límites precisos para cortar la salida: dolor agudo en cadera o rodilla mayor a 5 en una escala de 0 a 10, mareos, visión borrosa, o presión arterial pos esfuerzo por encima de 16/10. Roberto compró un tensiómetro automático y lo usa 10 minutos después de llegar a casa. En mayo promedió 13/8; en julio bajó a 12,8/7,8. Ese seguimiento le dio confianza medible y mejoró el diálogo con su médica.

El retorno incluyó técnica. Le recomendaron cadencia pareja entre 60 y 70 rpm, evitar tirones en subidas y preferir piñones grandes (28 o 32 dientes) para cuidar rodillas. Subir y bajar de la bici siempre del lado derecho, con apoyo firme, y evitar giros bruscos a baja velocidad. Una regla concreta lo acompaña desde el primer día: si el piso está roto o mojado, baja, camina 20 o 30 metros y vuelve a montar.

Cambios técnicos y costos para pedalear con seguridad a los 79

La bicicleta también cambió. Pasó de un cuadro alto a uno de entrada baja, tipo paseo, con manubrio más ancho y alto para no forzar cervicales. Puso cubiertas de 700×38 con dibujo intermedio y menos presión: 50 psi adelante, 55 psi atrás. Agregó espejo izquierdo, timbre fuerte, luces LED delantera y trasera con carga USB, y un portaequipaje para llevar agua y un inflador chico. Todo pensado para bajar riesgos concretos.

El ajuste tuvo números. Asiento ancho con canal central: 42.000 pesos. Stem corto de 60 mm: 25.000. Par de cubiertas: 64.000. Luces: 18.000. Espejo: 9.000. Mano de obra y service, con cambio de cables y funda: 35.000. Total aproximado: 193.000 pesos en mayo de 2026. La inversión se hizo en dos visitas al taller del barrio, a 12 cuadras de su casa, con entregas en 24 y 72 horas.

También invirtió en protección personal. Casco con certificación vigente: 58.000 pesos. Guantes con gel: 12.000. Chaleco reflectivo liviano: 7.000. Lentes claros para días nublados: 10.000. Es un gasto que su familia miró con lupa, pero decidieron priorizarlo sobre salidas a comer afuera. Cancelaron 3 cenas mensuales promedio de 15.000 pesos cada una y redirigieron esos 45.000 pesos al equipo durante 2 meses. Fue una decisión organizativa, no romántica.

“Aprendí a frenar antes y sin vergüenza de bajarme si la calle está rara. No se negocia.”

El sillín quedó 2 centímetros más bajo que antes, y el retroceso se acortó 1 centímetro para facilitar apoyar los pies en el semáforo. Con esos cambios, el tiempo de reacción mejoró. En junio completó 9 salidas, con 3 recorridos distintos: 4 vueltas al Rosedal (10,8 km), 3 ingresos a Parque Sarmiento (9,6 km) y 2 rodadas cortas por ciclovías de Av. Del Libertador (6,4 km). Ninguna salida superó los 48 minutos.

¿Cómo sostiene el hábito sin volver a caerse?

La rutina semanal quedó escrita en la heladera. Lunes, miércoles y viernes: salida de 7:30 a 8:20, con 5 minutos de movilidad articular antes y 5 de vuelta a la calma después. Domingos, si no llueve, caminata de 30 minutos por Plaza Zapiola o una vuelta corta en familia en el Rosedal entre las 9:00 y las 10:00. El horario temprano reduce tránsito y cruces conflictivos. También le permite volver antes de las 9:00, cuando abre el negocio del barrio.

Hay metas medibles: sumar 10% de tiempo de pedaleo cada 2 semanas hasta estabilizar 150 minutos semanales. Si un día duerme mal, recorta 10 minutos sin culpa. Cada mes, repite un circuito test de 5 kilómetros y registra tiempo, paradas y frecuencia cardíaca promedio. En mayo marcó 28:40 a 101 lpm; en julio, 26:55 a 99 lpm. En 8 semanas bajó 1,5 kg (de 74,8 a 73,3) y su glucemia en ayunas pasó de 112 a 101 mg/dl.

La seguridad se cuida con decisiones simples. Evita cruces grandes entre 8:30 y 10:00. Si hay viento fuerte, pedalea en Parque Sarmiento, que está más reparado. Revisa presiones cada 7 días y lubricación de cadena cada 150 kilómetros. Lleva DNI, celular con crédito y un contacto de emergencia. Usa luces incluso de día. Sabe que un imprevisto cuesta menos si lo prevé: un taxi hasta casa desde Núñez cuesta 4.000 a 6.000 pesos, y lo tiene considerado.

  • Plan de salidas: 3 días por semana, 35 a 45 minutos, entre 7:30 y 8:30, con registro en cuaderno.
  • Controles: presión pre y pos salida, rango de 90 a 110 lpm, corte si dolor supera 5/10 o hay mareos.
  • Equipo mínimo: casco certificado, luces LED, espejo izquierdo, cubiertas 700×38 a 50-55 psi, guantes.
  • Itinerarios: Parque Sarmiento y Rosedal para primeras 12 semanas; ciclovías de Av. Del Libertador después.
  • Mecánica: service cada 500 km o 3 meses, presión semanal, cadena lubricada cada 150 km, frenos chequeados.

La organización familiar fue clave. Su hija lo acompaña en auto las primeras cuadras los lunes, y lo espera en la entrada del parque si hay llovizna. En la obra social registraron 12 sesiones de kinesiología entre noviembre y febrero; PAMI cubrió el 80%. En casa ordenaron un espacio de 1,5 x 2 metros para la bici fija y las bandas. No es épica: son agendas coordinadas, recordatorios en el celular y un presupuesto mensual claro para mantenimiento.

“La bici me ordenó la semana. Desayuno a las 6:50, ruedo 40 minutos y a las 9:05 ya estoy barriendo el frente.”

La pregunta que lo guía no es cuánto pedalea, sino cómo lo hace sin exponerse. Por ahora, no cruza avenidas sin semáforo y evita superficies nuevas que no conoce. El objetivo del segundo semestre es simple: sostener 12 semanas seguidas arriba de 140 minutos semanales sin caídas ni sustos. Si lo logra, pensará en sumar un tramo de 6 a 8 kilómetros por la Costanera Norte, temprano, con viento calmo.

Punto clave Detalle Qué aporta al lector
Plan progresivo 10 a 45 minutos por salida; 3 días por semana; +10% cada 2 semanas Modelo concreto y replicable de volumen y ritmo
Controles de salud Ergometría, laboratorio, presión pos esfuerzo 10 minutos después Criterios objetivos para pedalear con seguridad
Ajustes de la bici Entrada baja, cubiertas 700×38 a 50-55 psi, espejo, luces Mejor equilibrio, menor riesgo y visibilidad en ciudad
Costos y organización Equipo y service ~193.000 pesos; sesiones y tiempos agendados Estimación realista para planificar presupuesto y logística
Camila Torres

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Soy periodista y redactora en Diario22.ar, apasionada por las historias que conectan la actualidad con la gente. Me formé en comunicación social en Buenos Aires y desde entonces busco darle voz a lo cotidiano, con una mirada curiosa y humana. Creo que el periodismo no solo informa: también inspira y transforma.

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