«La teníamos para los asados del domingo y nada más»: a los 72 años Jorge vendió la camioneta y se quedó con un auto chico en Luján

9 octubre, 2026

«La teníamos para los asados del domingo y nada más»: a los 72 años Jorge vendió la camioneta y se quedó con un auto chico en Luján

Son las 7:20 en Luján y Jorge corre el portón de chapa con cuidado. La vereda está fría, el pasto mojado. Dentro del garaje, la camioneta ocupa casi todo el ancho. Mete la mano por debajo, toca el cárter, repasa mentalmente los próximos gastos. Afuera, el centro queda a 4,2 km por Avenida Humberto. A esa hora, el tránsito hacia el Acceso Oeste ya aprieta. Él mira el reloj y decide: hoy también sale en el auto chico.

En la mesa de la cocina, con el mate a 80° y el diario doblegado, suelta la frase que venía masticando hace meses. “La teníamos para los asados del domingo y nada más”, admite, sin dramatismo. Tiene 72 años, vive en el barrio San Cayetano, y se cansó de pagar por algo que casi no usaba. En mayo decidió vender la camioneta. Se quedó con un auto chico y ordenó la rutina.

Un uso cada vez más esporádico y una cuenta que no cerraba

Jorge compró la camioneta en 2012. Era una mediana diésel, doble cabina, con 145.800 km al momento de publicarla. En 2023 la había usado 1.900 km en total, según el registro del service. En 2024 apenas superó los 2.200 km. La mayoría fueron idas cortas: 6,8 km al hospital, 3,5 km a un mayorista en la Ruta 7, y los 10 km hasta Open Door para ver a un amigo. Nada de trabajo pesado.

El uso “de domingo” era literal. Dos o tres asados al mes, con 12 o 14 personas, venían bien los asientos y la caja para llevar mesas plegables. Pero el resto de la semana la camioneta dormía. La decisión no fue sentimental. Pesó la plata y la practicidad. A los 72, meter marcha atrás en un garaje angosto y maniobrar un vehículo largo cansa. Además, el auto chico entraba fácil y gastaba menos.

Hubo una prueba objetiva. Durante 30 días, Jorge anotó cada movimiento. Salieron 24 viajes en auto chico y solo 3 en la camioneta. En esos 3, cargó carbón, una parrilla portátil y bebidas para un cumpleaños. En cálculos, mantener la pickup para “tres viajes” mensuales no le cerraba. Hizo otra cuenta: el flete al barrio para un asado grande costaba $18.000 por viaje. Era más barato pagar dos fletes al mes que seguir sosteniéndola.

“No quería que la camioneta se pudra parada. Un vehículo quieto también cuesta: batería, gomas, seguro, todo corre igual.”

Los costos reales en Luján: combustible, patente y seguro

La camioneta consumía 8,5 km por litro en ciudad y 10,5 km por litro en ruta. Con gasoil a $1.250 el litro, un recorrido mensual de 200 km costaba cerca de $29.000 solo en combustible. El auto chico, un modelo 2015 con motor 1.4, le da 13,5 km por litro. Con nafta súper a $1.180, cubrir los mismos 200 km baja a unos $17.480. Son $11.520 menos por mes, o más de $138.000 en un año.

La patente era otro golpe. En Provincia de Buenos Aires, la liquidación le llegaba en 5 cuotas. En 2025 pagó $85.000 por cuota, total $425.000. El seguro, tercera completo con granizo, subió a $62.000 por mes. La suma anual entre ambas partidas se le iba a $1.169.000. Con el auto chico, la patente bajó a $43.000 por cuota (total $215.000) y el seguro a $29.000 mensuales. Ahí la diferencia es de $724.000 al año.

Mantenimiento: cada 10.000 km hacía cambio de aceite y filtros. Aunque no llegara al kilometraje, lo hacía por tiempo, cada 12 meses. En 2024 le costó $95.000. En 2025, $128.000. Los neumáticos 265/70 R16 valían $220.000 cada uno. En 2023 cambió dos: $440.000 con alineación. La batería, de 90 Ah, costó $120.000. La VTV, obligatoria, $42.000. Todos gastos de calendario, aun cuando la pickup saliera poco.

Al compararlo con el auto chico, la película cambiaba. El service anual del 1.4 estuvo en $55.000, con aceite 5W30 y tres filtros. Los neumáticos 175/65 R14 costaron $98.000 cada uno en diciembre. La batería de 60 Ah, $75.000. La VTV le salió $42.000 igual, pero la frecuencia de cambios y el costo unitario de repuestos eran menores. La suma le daba, en números redondos, la mitad del presupuesto anual de la camioneta.

También pesó el tiempo. Jorge contaba 6 horas por año entre turnos, traslados y esperas: 2 horas para VTV, 1,5 para service, 1 para seguros y verificaciones, y 1,5 entre compras y cola en la planta. A los 72 años, prefirió concentrar las diligencias en un solo auto. Menos trámites, menos colas, menos vueltas por la Avenida Doctor Real y el puente Mitre.

Cómo fue la venta: precio, tiempos y trámites en Provincia

Publicó la camioneta el 6 de mayo a $12.800.000. Tomó 30 fotos, mostró detalles y subió comprobantes de VTV y service. En 21 días recibió 9 consultas reales, 3 visitas a su casa y una prueba de manejo. La compró un vecino de Open Door que buscaba una diésel para un emprendimiento de huerta. Cerraron en $12.300.000, con seña del 5% y entrega una semana después, el 30 de mayo.

Jorge preparó papeles con tiempo. Hizo verificación policial en la planta de Luján (turno online, $15.780) y descargó el Formulario 12. Completó el 08 digital con datos del comprador y firmaron en el Registro Seccional. Tramitó el CETA por el monto de venta y llevó libre deuda de patentes. Todo demoró 4 días hábiles entre turnos y ventanilla. El registro entregó la constancia de transferencia el mismo día.

Para evitar confusiones, dejó dinero para deudas chicas: una multa de $18.600 por mal estacionamiento en 2022 y un arancel menor por informe de dominio. El comprador pagó la transferencia y Jorge se ocupó de entregar la camioneta con tanque a medio llenar y manuales. Guardó copia digital de todo en un pendrive con la fecha “30-05-2025”. A la noche avisó al seguro y cortó la póliza desde el día siguiente.

El precio no fue aleatorio. Revisó 15 publicaciones similares, modelos 2011 a 2013, con entre 120.000 y 180.000 km. El promedio pedía $13,1 millones, pero las efectivamente vendidas estaban 5% abajo. Por eso arrancó alto para tener margen. Aceptó $500.000 menos a cambio de pago inmediato y sin permutas. Rechazó dos ofertas con usados porque no quería meterse en otra compra más trámites.

El día de la entrega, Jorge tenía una lista en papel. Revisó llaves, stereo, crique, baliza, matafuego con carga vigente y número de chasis. Hicieron la firma, dieron la mano y sacaron una foto. En 30 minutos, la vereda quedó más despejada. A la tarde midió el garaje: 2,65 metros de ancho interno. El auto chico, de 1,63 metros, entra y sale sin esfuerzo. Fue un alivio práctico inmediato.

  • Verificar el precio real de cierre: contrastar publicaciones “vendido” y no solo “en venta”.
  • Hacer verificación policial y tener el 08 digital listo antes de mostrar el vehículo.
  • Reunir libre deuda de patentes y multas para evitar demoras en ventanilla.
  • Definir forma de pago clara: seña, plazo y transferencia bancaria con comprobante.
  • Coordinar baja o cambio de póliza el mismo día de la entrega para no pagar de más.

¿Hasta cuándo conviene sostener dos vehículos en una casa de Luján?

En su caso, la respuesta vino con un cuadro simple: kilómetros anuales, costo anual y necesidad funcional. El hogar de Jorge tiene dos personas. Sus recorridos típicos son de 3 a 8 km, urbanos, con calles como Las Heras o Francia, y alguna salida a la Ruta 5 cada 15 días. No hace obra, no carga herramientas pesadas, no realiza viajes largos seguidos. Con ese perfil, una camioneta era un lujo inmóvil.

La logística de los asados se resolvió sin drama. Los domingos que son más de 10, piden un flete para las mesas y la heladera portátil: $18.000 por viaje, 30 minutos de espera incluidos. Dos veces al mes suman $36.000. En 12 meses, $432.000. Sigue siendo menos que la diferencia de seguros y patente que pagaba. Cuando necesitan salir 6 o 7 personas, piden dos remises. El resto, lo cubre el auto chico sin problemas.

Hubo un argumento de salud que pesó. El traumatólogo le recomendó reducir esfuerzos con el hombro derecho. Maniobrar un vehículo de 1.900 kg en marcha y estacionarlo de culata, cuatro veces por semana, no ayudaba. El auto de 950 kg, con dirección asistida más liviana, es más cómodo. Y estacionar en la calle San Martín, un sábado a las 10:30, se volvió viable otra vez.

“A los 72 no estoy para pelearme con un volante pesado. Prefiero llegar y estacionar sin transpirar.”

El auto chico que quedó es un 2015 con 98.000 km, comprado en 2019. Consume poco, entra en cualquier cochera del centro y su seguro totaliza $29.000 por mes. Jorge hace 350 km mensuales promedio: 14 idas al centro, 4 a la zona de la Basílica y 2 a General Rodríguez. Cada 12 meses cambia aceite y filtros y cada 24 renueva la batería. Lleva un registro en una libreta con fecha, costo y taller.

Un dato final inclinó la balanza: la previsión de gastos a 24 meses. Si mantenía la camioneta, en dos años debía afrontar 4 neumáticos ($880.000), 2 services ($256.000), 24 meses de seguro ($1.488.000), 2 patentes anuales ($850.000), una batería ($120.000) y VTV dos veces ($84.000). Total estimado: $3.678.000 sin contar combustible. Con el auto chico, la proyección para lo mismo bajaba a aproximadamente $1.890.000.

Punto clave Detalle Qué aporta al lector
Uso real 3 salidas mensuales con la camioneta; 24 con el auto chico Permite medir necesidad vs. costo antes de decidir vender
Costos fijos Patente $425.000 y seguro $744.000 al año en la pickup Cuantifica el gasto anual que se puede evitar
Proceso de venta 21 días, 9 consultas, 3 visitas, cierre en $12,3 millones Marca tiempos y valores de referencia en Luján
Alternativas Flete a $18.000 y remis para grupos grandes Ofrece soluciones prácticas sin otro vehículo grande
Camila Torres

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Soy periodista y redactora en Diario22.ar, apasionada por las historias que conectan la actualidad con la gente. Me formé en comunicación social en Buenos Aires y desde entonces busco darle voz a lo cotidiano, con una mirada curiosa y humana. Creo que el periodismo no solo informa: también inspira y transforma.

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