Son las 6.20 en Las Grutas, Río Negro. El aire es salado y frío. Alberto, 76, se agacha con una llave 12 y ajusta media vuelta la cadena. Pone una gota de aceite 2T en el tambor, arranca la Zanella 125 de 1982 y la deja calentar a 2.000 rpm. Antes de salir, abre un cuaderno Rivadavia de 96 hojas. Escribe: “Día 1. Viento NE 25 km/h. Meta: 300 km. Revisar bujía al mediodía”. Mira el reloj. Cierra con el elástico. Enciende las luces.
El cuaderno no es adorno. Es el registro que lo acompañó para cruzar la Patagonia en una moto con 42 años. Lo armó para ordenar horarios, combustible y paradas. También para demostrar algo. “Mis nietos no me creían”, suelta, y muestra las páginas con fechas, sellos de estaciones y números prolijos. En letra clara anota tiempos, costos chicos y decisiones prácticas. No hay épica. Hay método, paciencia y una velocidad que no se negocia: 55 a 60 km/h.
El arranque: la Zanella del 82 y un plan de 12 días
La Zanella 125 de Alberto es de 1982. Dos tiempos, arranque a patada, tanque de 12 litros y consumo real de 3,2 L/100 km. Antes de salir, cambió transmisión 428 (piñón 14, corona 38), cable de embrague, rulemanes de rueda y cubiertas 2.75-18 adelante, 3.00-18 atrás. Llevó dos bujías B8HS de repuesto, 2 litros de aceite 2T y una cámara extra. Con valijas blandas y portapaquetes casero, la velocidad crucero bajó a 58 km/h. Metió un parabrisas chico para cortar viento.
El plan inicial decía 12 días y 2.100 km. Terminó en 13 días y 2.346 km, con 11 de manejo efectivo. La ruta buscó diagonales y vientos favorables: Las Grutas-Puerto Madryn, Trelew-Gaiman-Dolavon por el Valle Inferior, luego RN25 hacia Las Plumas y Paso de Indios, Tecka-Esquel por la 40, y descenso por Esquel-Gobernador Costa-Río Mayo-Sarmiento-Comodoro Rivadavia-Caleta Olivia, para retomar la RN3 hacia el norte. Etapas de 180 a 260 km. Pausas cada 45 a 60 minutos. Sin apuros ni noche.
La organización se armó en un cuaderno cuadriculado. Cada hoja con tres columnas: kilómetro parcial, nafta cargada y estado físico. Sumó una línea para viento y temperatura. A las 7.10, por ejemplo, anotó “km 0. Ajuste cadena 1/8 de vuelta”. A las 9.55, “km 118. Carga 4,2 L. Mezcla 2%. Viento cruzado 35 km/h. Presión cubiertas 26/30 psi”. El objetivo no era literario. Era garantizar decisiones frías con datos simples, incluso cansado o con el viento de frente.
“A esta edad el secreto no es la fuerza, es el orden. Si anoto, no improviso y no me paso de rosca”.
Ruta, clima y cuerpo: cómo manejó viento, ripio y cansancio
El viento patagónico mandó la agenda. Alberto rodó de 7 a 11 y de 16 a 19. Evitó el mediodía y la primera hora de la tarde, cuando las rachas de 60 a 80 km/h cruzaban la RN25 como una pared. En el tramo Dolavon-Las Plumas recortó velocidad a 45 km/h con ráfagas laterales. En dos bajadas largas, metió segunda para que el freno a tambor no levantara temperatura. Promedió 52 km/h ese día y llegó con luz, a las 18.40.
En el ripio suelto de acceso a Paso de Indios, 12 km en obra, liberó un poco la presión trasera (de 30 a 26 psi) y se sentó bien adelante. Sin apurar, tercera corta. Fue la parte más lenta: 25 minutos para 12 km. El resto, asfalto correcto. Entre Tecka y Esquel, 80 km de ruta abierta y viento de cola: ahí alcanzó 68 km/h estables y recuperó tiempo. Escribió: “1h50 para 80 km. Sin exigencia. Consumo 2,8 L/100”. Cerró el día con estiramientos de 10 minutos.
La logística corporal tuvo números propios. Agua: 2 litros por jornada, en sorbos cada 20 minutos. Comida: sánguche de milanesa a media mañana y fruta a la tarde. Ibuprofeno 400 mg solo una vez, por una contractura leve en el trapecio derecho. Pausas cada 50 km, aunque “sobrara” aire. En Comodoro Rivadavia, con viento de 70 km/h, decidió dormirse una hora en una estación. Ese recorte le costó 60 km menos ese día, pero evitó rodar con ráfagas peligrosas.
El cuerpo avisó más por manos y lumbar que por piernas. Colocó puños de goma espuma y guantes finos bajo los de cuero. Engrasó cadena cada 300 km, pero en tramos ventosos lo hizo cada 200. Los hombros agradecieron una modificación casera en el parabrisas: elevó 3 cm el acrílico con dos arandelas y tornillos M6. Ganó una franja de aire más limpia a 60 km/h. Anotó el cambio y el efecto. La consigna fue repetir lo que funcionaba y descartar lo que sumaba fatiga.
“El viento no se pelea. Se espera, se negocia y se aprovecha. Si empuja, sumo; si cruza, me corro de horario”.
El cuaderno: números, mapas y una prueba para los nietos
El cuaderno, tapa dura azul, tiene 96 hojas y 5 separadores marcados con cinta: Ruta, Moto, Clima, Gasto y Contactos. Alberto completó 78 hojas y 1.980 líneas. Pegó 14 cintas de caja para reforzar los bordes. Uso de birome: 3 unidades, tinta azul. Cada jornada abre con fecha, hora de salida, temperatura y destino. Cierra con total de kilómetros, litros cargados y observaciones. Las firmas de pisteros en Trelew, Esquel y Sarmiento quedaron como sellos involuntarios de control.
Las entradas son frías, casi de planilla. “Día 4. Esquel, 7.05. 2 grados. Nafta 6,1 L. Presión 26/30. KM objetivo 220”. A la derecha, una lista de estaciones previstas cada 120 a 160 km, con plan B si estaba cerrado. En Paso de Indios, el playón sin servicio lo obligó a tirar del bidón de 5 L. El margen era calculado: a 3,2 L/100 km, tenía 150 km seguros. No hubo sustos. Hubo paciencia y reservas claras.
El valor del cuaderno para él es doble. Primero, organiza. Segundo, prueba. “Cuando contaba que iba a cruzar la Patagonia con la Zanella del 82, me miraban raro”, dice. Con fechas, sellos y odómetro, el relato dejó de ser anécdota blanda y pasó a ser verificable. Sumó mapas impresos tamaño A4 con marcas a birome, por si el celular moría. De hecho, un día el teléfono quedó sin batería a 16 km de Sarmiento. El papel mantuvo el plan.
También anotó microajustes que, sin un registro, se olvidan. Tensión de cadena: 1/8 de vuelta cada 400 a 500 km. Bujía revisada a los 900 km: color marrón claro, mezcla correcta. Consumo más alto en la RN3 con viento de frente entre Caleta Olivia y Fitz Roy: 3,9 L/100 km. Tiempo total de manejo: 44 horas y 20 minutos en 11 días. Dos jornadas de descanso, una en Esquel y otra en Comodoro. Costos menores: 4 paradas de café y tostado, 15 a 25 minutos cada una.
El cuaderno incluye una página final con “Errores y aciertos”. Error 1: sobrecargar la alforja izquierda con 4,1 kg de herramientas. La moto tiraba a ese lado. Solución: repartir peso y atar el bidón al centro. Acierto 1: salir 6.45 a 7.15 todos los días, aún con frío. Le ganó viento y calor. Error 2: subestimar lo que fatiga un tambor mal regulado. Lo corrigió en Trelew con media vuelta al tensor. Acierto 2: elegir alojamientos a 5 o 6 cuadras de la ruta, no más.
¿Qué haría distinto si saliera otra vez a los 76?
Al volver, Alberto sumó una página con cambios para una próxima salida. Primero, la relación final. Probaría piñón 15 y corona 38 para bajar 500 rpm a 60 km/h. Ganaría suavidad y reduciría vibraciones en manos. Segundo, un parabrisas 5 cm más alto con refuerzos laterales. Tercero, una luz auxiliar LED chica de 10 W, por si lo agarra la tarde nublada entre pueblos. Cuarto, portar una funda térmica para el celular: el frío le drenó batería dos veces.
También ajustaría el ruteo según estaciones. Entre mayo y agosto, evitaría los 80 km de meseta abierta antes de Esquel y se metería por desvíos con arboleda, aunque sume 30 minutos. En verano, haría lo contrario: más rectas y menos ripio, para no calentar tambor y motor dos tiempos. Reservaría alojamiento con 24 horas de anticipación en ciudades grandes y, en pueblos, mantendría la búsqueda en el día. En 2023, pagó entre $9.000 y $18.000 por noche; lo anotó para comparar.
El aprendizaje de salud es concreto. Haría estiramientos más largos, de 12 a 15 minutos, y un cambio de posición cada 15 km. Compraría un asiento con 2 cm extra de espuma y un cobertor de gel. Llevaría magnesio en sobres para evitar calambres. Y adelantaría media hora el almuerzo a las 11.30, no al mediodía, para que el pico de sueño pegue fuera de la ruta. Nada de melodrama. Son ajustes pequeños que, sumados, dan horas manejables y decisiones sobrias.
- Etapas de 180 a 260 km, con dos paradas fijas de 10 a 15 minutos cada una.
- Consumo promedio: 3,2 L/100 km; total de nafta en 2.346 km: 75 litros aprox.
- Lubricación de cadena cada 200 a 300 km; tensión verificada a la mañana y a la tarde.
- Rango seguro con tanque y bidón: 12 L + 5 L = 530 a 560 km sin estación.
- Horarios efectivos contra viento: 7 a 11 y 16 a 19; evitar 12 a 15 en verano.
| Punto clave | Detalle | Qué aporta al lector |
|---|---|---|
| Planificación diaria | Objetivos de 200 a 250 km con horarios fijos y pausas | Reduce riesgo y fatiga; permite llegar con luz |
| Control de moto | Transmisión 14/38, presión 26/30 psi, cadena cada 300 km | Evita roturas y mejora consumo real |
| Gestión del viento | Rodar 7-11 y 16-19; ajustar velocidad a 45-60 km/h | Mantiene estabilidad y margen ante ráfagas |
| Registro en cuaderno | 96 hojas con cargas, tiempos y decisiones | Ordena el viaje y deja evidencia verificable |