«La casa había quedado enorme para dos»: después de 35 años en Quilmes Carlos y Susana la vendieron para mudarse a un dos ambientes frente al mar en Necochea

5 octubre, 2026

«La casa había quedado enorme para dos»: después de 35 años en Quilmes Carlos y Susana la vendieron para mudarse a un dos ambientes frente al mar en Necochea

Son las 8.10 de la mañana y el viento del sudeste golpea parejo. Carlos abre el ventanal del living y entra el olor a sal. Sobre la mesa, dos tazas de mate cocido y un cuaderno con cuentas. Anota la hora de la marea y la lista del súper. A 520 kilómetros de Quilmes, la rutina cambió de tamaño y de ritmo. “La casa había quedado enorme para dos”, dijeron, y lo convirtieron en decisión: vender después de 35 años y mudarse a un dos ambientes frente al mar en Necochea.

La escena se repite desde enero, cuando firmaron la posesión y subieron por primera vez al 7° piso, con un carrito y 12 cajas. Detrás quedaba la casa amplia de 1989, la galería con parra y un mantenimiento que se hizo pesado. En Quilmes quedaron 3 placares, 2 bibliotecas y cientos de horas de arreglos. En Necochea entraron lo justo y lo necesario: mesa para 4, cama de 2 plazas y un balcón a la Avenida 2 con vista abierta al Atlántico.

Por qué decidieron vender la casa de Quilmes después de 35 años

Carlos (64) y Susana (62) criaron a sus 2 hijos en una casa de 170 metros cuadrados, en una calle tranquila de Bernal Oeste, a 2,3 kilómetros de la estación de Quilmes. Con los chicos ya independizados desde 2016 y 2019, las habitaciones sobraban. Lo que no sobraba era tiempo ni dinero: cortar el pasto cada 15 días, pintar cada 2 años, arreglar revoques, cambiar 14 metros de membrana y pagar impuestos que subían cada trimestre.

En 2023, sumaron números: Tasa municipal y ARBA promediaban $45.000 mensuales. La luz superó $18.000 en invierno y el gas $22.000 en julio. El agua, otros $9.000. Entre servicios, seguros y mantenimiento, el total rondaba $120.000 por mes, sin contar imprevistos. A eso se agregaban 2 horas semanales de tareas pesadas. Con 64 y 62 años, las escaleras y la altura del tanque ya no eran un detalle.

El uso real de la casa se había achicado a 70 metros: cocina, comedor diario, un dormitorio y un baño. El resto eran cuartos cerrados, un quincho usado 6 veces en 2022 y un lavadero con máquinas grandes que casi no prendían. El costo por metro efectivo usado pasó a ser un argumento. “Si vivimos en 70, ¿para qué mantener 170?”, pusieron por escrito en junio de 2023. Ahí empezó el plan de vender.

También pesó la logística. Las consultas médicas de Carlos, que empezó con kinesiología por la cadera en 2021, quedaban a 40 minutos de colectivo. En cambio, en Necochea habían veraneado 17 temporadas y conocían turnos a 10 cuadras. La idea de un edificio con ascensor, portero y todo en un solo nivel cerraba por costo y por organización. En agosto de 2023, hablaron con una inmobiliaria de barrio para tasar la casa.

Cómo fue la venta en Quilmes y la compra del dos ambientes frente al mar

La tasación de la casa dio un rango de entre USD 150.000 y USD 180.000, según estado y tiempos. El techo de tejas, el garaje para 2 autos y la cocina renovada en 2015 sumaban. El piso de parquet original en 2 cuartos requería pulido. Publicaron a USD 175.000 en septiembre de 2023. Hubo 9 visitas en 6 semanas y 2 ofertas formales: una de USD 155.000 y otra, en noviembre, de USD 165.000 con efectivo en 60 días.

Aceptaron la segunda. La comisión inmobiliaria fue del 3% más IVA. La escritura, con escribano en Quilmes, insumió 2,2% entre sellos, certificados y honorarios. La posesión se pactó para el 15 de enero de 2024. Paralelamente, miraron 11 opciones en Necochea por video y 5 en persona en octubre. El criterio fue claro: dos ambientes de 40 a 55 m², frente al mar real, con balcón y ascensor operativo, en edificios entre 1975 y 1995.

Eligieron un departamento de 48 m² sobre la Avenida 2, entre calles 77 y 79, 7° piso, con balcón corrido de 6 metros. Precio pedido: USD 95.000. Ofertaron USD 88.000 con posesión en enero y muebles incluidos (heladera de 2021 y cocina a gas de 4 hornallas). Casi cierran en USD 90.000, pero el vendedor aceptó USD 88.000 con pago al contado desde la venta de Quilmes. La escritura en Necochea sumó otro 2% y la comisión fue 3% más IVA.

Entre una y otra operación, reservaron USD 10.000 para imprevistos y mudanza. El flete de Quilmes a Necochea costó $520.000 en enero, con 2 ayudantes y 650 kilómetros de ida y vuelta. Hicieron 3 viajes en total: uno para llevar objetos frágiles en auto, otro con el camión y un tercero para cerrar papeles y entregar llaves. Pintar el dos ambientes costó $180.000 en materiales y $130.000 de mano de obra. Cambiaron 2 ventanales por DVH: USD 2.400.

Las expensas en Necochea, al momento de la compra, eran de $38.000 mensuales, con proyección a $52.000 en temporada alta por ascensor, limpieza y luz de espacios comunes. Los servicios bajaron: luz de $7.500 mensuales, gas de $9.000 con calefacción moderada y agua incluida en expensas. Sumando cable e internet ($13.000), el total mensual promedió $81.000, un 32% menos que en Quilmes. La diferencia ayudó a cubrir kinesiología privada: $10.000 por sesión, 4 por mes.

Nos llevó 3 viajes y 2 semanas de cajas, pero entramos con lo justo: mesa, sábanas, fotos y ganas de simplificar.

La vida en Necochea: espacios más chicos, gastos más claros y el mar a 50 metros

El ajuste de metros se notó desde el día 1. El placard del dormitorio principal, de 2,2 metros, obligó a regalar 6 bolsas de ropa y 3 juegos de sábanas. La cocina integrada resolvió desayunos y mates mirando el mar, pero exigió ollas apilables y 4 platos en lugar de 12. El balcón se volvió comedor en días templados: una mesa plegable de 90 cm y dos sillas livianas. “Menos cosas, más orden”, repiten al ver que limpian en 25 minutos lo que antes llevaba 2 horas.

La movilidad cambió de modo evidente. En Quilmes, Carlos manejaba 600 kilómetros al mes entre compras y visitas. En Necochea usan el auto 2 veces por semana. El súper queda a 900 metros, la farmacia a 300 y la guardia a 1,4 kilómetros. Caminan 4.000 a 6.000 pasos diarios por la rambla cuando el viento lo permite. Los turnos médicos se concentran los martes; en 2 horas hacen análisis, compran pan y vuelven con el ascensor al 7° sin cargar peso por escaleras.

El edificio pide otras rutinas. Las expensas vencen el día 10, hay reglamento de consorcio con 18 unidades y horarios para mudanzas. La caldera se revisa 1 vez por año, el ascensor pasó control en marzo y la fachada tiene trabajo programado para noviembre. Cada dato entra en una planilla que comparten con sus hijos por WhatsApp. La portería funciona de 8 a 12 y de 16 a 20. Los fines de semana, refuerzan limpieza por arena y viento.

La costa suma un beneficio directo: aire, descanso y una propuesta barata. Un paseo por el parque Miguel Lillo cuesta cero, una silla de playa les duró 3 veranos y el teatro local ofrece entradas a $3.000. En temporada, reciben a los hijos 1 semana: inflable extra en el living y turnos de ducha para no pelearse con el termo. El dos ambientes se tensa, pero alcanza. El resto del año, vuelve la calma y los días cortos invitan a sopa, películas y control de humedad.

Aprendimos a vivir con menos metros y más vista. Cambiamos metros por tiempo y previsibilidad de gasto.

¿Qué cambió y qué les falta ajustar tras la mudanza a un dos ambientes frente al mar?

El primer ajuste pendiente es de almacenamiento. A los 48 m² les faltaba un baulero. Lo resolvieron con 2 estantes de melamina a $52.000 cada uno y 6 cajas plásticas de 44 litros a $8.500. Aun así, las herramientas que antes vivían en el quincho ahora ocupan un rincón del lavadero. La segunda mejora busca cerrar filtraciones en el balcón: el sellador de juntas costó $19.000 y la mano de obra $25.000. Postergaron cambiar el anafe: $180.000 presupuestados para primavera.

El segundo punto es social. En Quilmes, los domingos juntaban 10 a 12 personas sin pensar. En Necochea, dos ambientes limitan. Resolvieron con encuentros más chicos y un almuerzo mensual en una pizzería de la peatonal 83. La tecnología compensa: llamadas por videollamada con los nietos cada miércoles a las 20. La tercera pata es el clima: 20 a 25 días de viento fuerte al mes entre mayo y agosto. Eso llevó a invertir en burletes (4 tiras a $4.200 cada una) y un caloventor de 2.000 W, $42.000.

También cambiaron hábitos de compras. En Quilmes hacían un mayorista cada 30 días, cargando 25 kilos de mercadería. En Necochea pasaron a una modalidad semanal de 20 minutos a pie y mochila de 6 kilos. La suma anual de comida se mantuvo en valores similares, pero con menos desperdicio: dejaron de comprar 12 latas por promoción para no guardarlas. Aprendieron a cocinar para 2, a frizar porciones de 300 gramos y a usar tuppers rectangulares que apilan mejor en una heladera más chica.

La última adaptación es de presupuesto. Reservan el 10% de la jubilación y de pequeños trabajos de Carlos como electricista para un fondo de edificio. La proyección del administrador marca una obra de fachada de $2.800.000 a prorratear en 12 cuotas, lo que sumaría $155.000 por mes en 2025 si no hay subsidios. Tener esa cifra en el radar evita sobresaltos. Aun con ese costo, la suma anual sigue por debajo de mantener una casa de 170 metros con parque y entrada para dos autos.

  • Tasación y plazos: publicaron la casa en septiembre de 2023, aceptaron oferta en noviembre y escrituraron en enero de 2024.
  • Valores de operación: vendieron en USD 165.000 y compraron en USD 88.000, con 5% a 6% en gastos totales entre comisiones y escribanos.
  • Mudanza y arreglos: flete de $520.000, pintura $310.000 y DVH por USD 2.400 para ventanales expuestos al viento marino.
  • Gastos mensuales: expensas $38.000 a $52.000, servicios $31.500 y cable/internet $13.000; total cercano a $81.000.
  • Distancias clave: 50 metros al mar, 900 metros al súper, 1,4 kilómetros a la guardia y 520 kilómetros de Quilmes a Necochea.

En perspectiva, el cambio no fue capricho. Fue el resultado de sumar años, metros y números. Vender después de 35 años liberó capital para vivir más simple y previsible. Necochea ofreció un dos ambientes frente al mar que ajustó el tamaño a la vida real de dos personas. El desafío es sostenerlo en invierno, cuando el viento exige arreglos y abrigo, y en verano, cuando llegan visitas y el living se transforma por 7 noches en dormitorio extra con 2 colchones inflables y paciencia.

Punto clave Detalle Qué aporta al lector
Motivo de la venta Casa de 170 m² para 2, costos mensuales de $120.000 y tareas pesadas Entiende razones concretas: dinero, tiempo y salud
Datos de la operación Vendieron a USD 165.000; compraron a USD 88.000; 5%-6% en gastos Referencia de valores y proporción de costos
Ajustes de la vida diaria 48 m², menos objetos, compras a pie y rutinas de edificio Guía práctica para reducir metros sin perder funcionalidad
Impacto presupuestario Gastos mensuales de $81.000 y obras previstas de fachada Anticipa compromisos y ayuda a planificar
Camila Torres

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Soy periodista y redactora en Diario22.ar, apasionada por las historias que conectan la actualidad con la gente. Me formé en comunicación social en Buenos Aires y desde entonces busco darle voz a lo cotidiano, con una mirada curiosa y humana. Creo que el periodismo no solo informa: también inspira y transforma.

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