Son las 8:20 de la mañana en Tandil. En la vereda de Paz al 700, Héctor apoya la carpeta con papeles sobre el capot, guarda un llaverito viejo en el bolsillo y entrega la llave principal. El comprador revisa la caja, el crique y la rueda de auxilio. “La usaba para ir al súper y nada más”, dice sin dramatismo, mientras acomoda sus anteojos. A los 70 años, cierra así una etapa con su 4×4 y se prepara para manejar algo más chico.
Jubilado desde 2021, calculó kilómetros, gastos y tiempo perdido en maniobras largas. La cuenta fue simple: en 12 meses hizo menos de 3.600 km, casi todos dentro de un radio de 5 km. Decidió vender la camioneta y buscar un auto urbano. En dos semanas concretó la operación y cambió de escala: menos consumo, seguro más barato y estacionar sin vueltas en el centro. Dice que no extraña la altura ni el “ruido a chata”.
Del uso real a los números: por qué dejó la 4×4
Héctor compró su 4×4 en 2016, una chata 2012 con reductora, usada pero prolija, para salir a pescar dos o tres veces al año. En 8 años le sumó 62.300 km. El último año hizo 3.480 km, un promedio de 290 km mensuales. El 80% de esos traslados fue urbano: súper a 3,2 km, médico a 7 km, y trámites en el centro a 2 km. No cargó más de 200 kg desde 2022.
El gasto fijo pesó. El seguro contra terceros completos costó $34.800 en abril de 2024 y subió a $51.200 en agosto. La patente anual 2024 llegó en cuatro cuotas de $112.000 cada una. En ciudad, el gasoil le daba 12,0 L/100 km; con 300 km por mes, necesitaba 36 litros. A $820 el litro en julio, eran $29.500 mensuales solo de combustible. La cuenta no cerraba para “ir al súper y nada más”.
El mantenimiento también se encareció. Un service preventivo con filtros, aceite 5W30 y chequeo de frenos se presupuestó en $138.000 en mayo. Las cubiertas 265/65 R17 costaban $210.000 cada una; cambiar las cuatro eran $840.000, más $18.000 de alineación y balanceo. La batería de 95 Ah, $125.000. Aunque la camioneta estaba bien, sostenerla sin uso intenso era pagar potencia y robustez dormidas en el garaje.
El cuerpo pidió pista más baja. Medido con cinta, el estribo estaba a 54 cm del piso; subir y bajar dos o tres veces por día le molestaba la rodilla derecha, con artrosis leve desde 2020. En el centro, estacionar una pick-up de 5,26 m llevaba en promedio 6 a 8 minutos, con dos maniobras más que con un hatch. El tiempo perdido se acumulaba en semanas de 5 a 7 salidas cortas.
“La camioneta nunca me dejó tirado, pero yo la venía dejando quieta. Y quieta te sale caro”, dice Héctor.
La decisión maduró entre marzo y junio de 2024. Apuntó un umbral: si seguía bajo 5.000 km anuales y sin viajes a la costa, había que vender. En julio revisó su cuaderno de gastos, con 14 renglones de costos fijos. Marcó tres en rojo: seguro, patente y cubiertas. Ese mismo día habló con sus hijos y puso fecha: antes de fin de mes la publicaría y arrancaría la búsqueda de un auto chico.
El proceso de venta en Tandil: trámites, tiempos y precio
Fue directo. El 22 de julio limpió la chata, sacó 12 fotos con el celular y pegó un cartel en Ituzaingó y 9 de Julio: “SE VENDE 4×4 2012, 62.000 km, titular”. En 48 horas recibió 5 llamadas y 3 mensajes. Dos interesados fueron a verla el 24. El segundo llevó mecánico. El 25 cerraron trato. Entre la idea y la seña pasaron 10 días corridos, con 6 de ellos hábiles.
El precio quedó en $20.500.000. Héctor había pedido $21.000.000, viendo avisos similares entre $20 y $22 millones. Cedió $500.000 por detalle de pintura en el portón. Cobró $1.000.000 de seña por transferencia y el resto al firmar. Pidió una semana para completar la verificación policial, ordenar papeles y dar de baja el TelePASE. No quiso permutas ni planes; buscaba efectivo para elegir sin apuro el auto chico.
El 29 de julio hizo la verificación policial en Av. Lunghi 2750: turno online, llegó 8:05, salió 9:10. Pagó $11.700 entre formulario y estampillas. Al día siguiente pidió el informe de dominio ($3.600) y el libre deuda de patentes ($0, estaba al día). El 1 de agosto fueron al Registro Seccional N° 2 (Av. España 801). Prepararon el 08 digital, dos cédulas y la declaración de cuil. Firmaron 10:40. A las 12:20 ya tenía el comprobante de transferencia.
El día de la entrega fue ordenado. A las 9:00 revisaron VIN y motor por tercera vez. A las 9:30 pasaron por la estación de servicio de Av. Colón: tanque a ¾, regalo final. A las 10:00 en el registro, copia de DNI, firma y certificaciones. A las 11:30 él sacó su seguro. A las 12:00 exactas, estrecharon manos y se sacaron una foto. A los 70, Héctor volvió a casa caminando 9 cuadras, con una llave menos y un plan claro.
“Me sorprendió lo rápido: 5 llamadas en 2 días, y en una semana ya estaba firmando”, cuenta.
Con el dinero en la cuenta, dividió objetivos en dos. Destinó entre $9,5 y $11 millones para el nuevo auto, y dejó un margen de $1 a $1,5 millones para transferencia, primer service, cubiertas o batería si hacía falta. Anotó más: reservar $300.000 para VTV y $200.000 para trámites varios. Con eso, tendría previsibilidad por 12 meses sin sobresaltos.
Volver a un auto chico: qué compró, cuánto gasta y cómo lo usa
El 3 de agosto vio un Chevrolet Onix LT 1.0 modelo 2019, 58.300 km, segundo dueño, historial de service a 10.000 km. Pedían $10.700.000. Lo probó en Av. Falucho y luego en la 226. Le gustó la dirección, la caja corta y la altura justa para entrar. Ofertó $10.400.000 y se lo aceptaron. El 7 de agosto transfirió. Quedó con $10.100.000 de la venta y $300.000 de ahorro intactos para imprevistos.
El Onix consumió 6,8 L/100 km en ciudad en su primer mes, medido tanque a tanque: 20,5 litros para 301 km. El seguro contra terceros completos quedó en $26.900 en agosto. La patente, $89.000 por cuota en 2024 (4 veces). El primer service preventivo con aceite 5W30, filtros y scanner costó $94.000 a los 60.000 km. Las cubiertas 185/65 R15 estaban al 70%; nuevas rondaban $120.000 cada una, 43% menos que las de la chata.
Su agenda cambió de ritmo, no de recorridos. Va 3 veces por semana al súper a 3,2 km. Cada jueves maneja 7 km hasta el Hospital Ramón Santamarina para kinesiología; 40 minutos entre ida, vuelta y estacionar. Un sábado al mes visita a un amigo en Gardey: 17 km por la RP 74. Cada 15 días va a la ferretería de un primo en Av. Avellaneda, 4,5 km. Con todo, suma entre 280 y 360 km por mes, parecido a antes, pero con mitad de gasto.
La maniobrabilidad fue un alivio. Pasó de 5,26 m de largo a 4,16 m: 110 cm menos. El radio de giro bajó de 12,6 a 10,4 m. Estaciona en espacios de 5,0 x 2,3 m donde antes no entraba. Medido en tres semanas, tardó 3 minutos promedio en encontrar lugar en el microcentro, contra 7 con la pick-up. La butaca está a 44 cm del piso; sube y baja sin apoyar manos. El cuerpo lo agradece.
- Consumo real: 6,8 L/100 km en ciudad (hatch) contra 12,0 L/100 km (4×4), medido tanque a tanque en 4 semanas.
- Tamaño: 4,16 m de largo y 10,4 m de radio de giro; antes 5,26 m y 12,6 m. Menos maniobras y menos roces.
- Costos anuales: seguro $322.800 y patente $356.000 estimados en 2024; la 4×4 superaba $600.000 en ambos rubros juntos.
- Neumáticos: 185/65 R15 a $120.000 c/u; los 265/65 R17 de la camioneta, $210.000 c/u. Cambiar las cuatro: $480.000 vs $840.000.
- Tiempo: estacionar bajó de 6-8 a 2-4 minutos en el centro; 3-4 horas ahorradas por mes en trayectos cortos.
¿Hasta cuándo conviene sostener una 4×4 si casi no se usa?
Héctor se fijó un criterio simple: si hacía menos de 5.000 km anuales, no remolcaba ni cargaba, y el 90% de sus viajes era urbano, el costo fijo de una 4×4 no se justificaba. Su balance anual 2023 mostró 3.900 km, sin viajes largos. Con esa foto, cada $100.000 gastados en seguro o patente “compraban” cero utilidad real. Cambiar a un auto chico le devolvía previsibilidad mensual y menos preocupaciones de mantenimiento.
También comparó alternativas para cuando sí necesita caja y despeje. Alquilar una pick-up 4×4 por 3 días para un trabajo puntual costaba $120.000 por día en 2024, más $20.000 de seguro: $380.000 por un uso anual eventual. Aun sumando combustible, era más barato que sostener la chata todo el año. En Tandil hay 3 rentadoras con disponibilidad en 48 horas, y vecinos dispuestos a prestar con seguro ampliado.
La salud y el tiempo fueron determinantes. Medir la altura de acceso (44 vs 54 cm) cambió la comodidad diaria. Despejar el garaje 60 cm a cada lado, antes imposibles, le ahorró golpes y tensiones en maniobras. Cada mes ganaba entre 180 y 240 minutos que antes se iban en buscar lugar o acomodar. A los 70, esa hora por semana pesa más que la potencia que no se usa.
Por último, ordenó su presupuesto con cifras concretas: combustible mensual de $29.500 bajó a $18.000 en agosto (con 300 km y nafta súper), seguro de $51.200 a $26.900, y previsión de service de $138.000 a $94.000. El ahorro agregado de $85.000 a $120.000 por mes, según recorridos, se transformó en medicamentos, dentista y un fondo de $600.000 para emergencias en 6 meses. No fue nostalgia: fue organización.
| Punto clave | Detalle | Qué aporta al lector |
|---|---|---|
| Uso real vs. costo | 3.480 km/año y 12,0 L/100 km en 4×4; seguro y patente altos | Mide si el gasto fijo se justifica con los kilómetros reales |
| Venta en Tandil | 5 llamadas en 48 h; verificación en 65 min; precio $20,5 millones | Plazos y montos concretos para planificar la operación |
| Auto chico adquirido | Onix 2019, $10,4 millones; 6,8 L/100 km; seguro $26.900/mes | Referencia de costos y consumos para un uso urbano |
| Impacto práctico | Largo 4,16 m; butaca a 44 cm; estacionar en 2-4 min | Beneficios medibles en comodidad, tiempo y salud |