250 millones de elefantes: un robot canadiense revela la descomunal biomasa del fitoplancton oceánico

31 diciembre, 2025

Un equipo de la costa atlántica de Canadá presentó una estimación de la biomasa de fitoplancton tan vasta que equivale al peso de 250 millones de elefantes. Ese cálculo se apoyó en una flota de robots marinos que cartografían el océano en tres dimensiones, revelando vida oculta bajo la superficie.

El resultado redefine cuánta materia viva circula en el mar y cómo respira el planeta a escala global. También afina modelos climáticos y expone zonas biológicas que los satélites no podían ver.

Un censo oculto bajo las olas

Investigadores de la Universidad Dalhousie desplegaron una red de flotadores autónomos para medir la biomasa de fitoplancton. La misión, liderada por un “robot canadiense” y su cohorte internacional, ofrece una visión integral del océano vivo.

El enfoque captura capas profundas donde los organismos se concentran en máximos de clorofila. Es un censo que completa el cuadro más allá del brillo de la superficie.

Cifras que cambian la escala

El equipo estima unos 314 teragramos de biomasa fitoplanctónica, alrededor de 346 millones de toneladas. La comparación con 250 millones de elefantes ayuda a imaginar la magnitud de este motor biológico.

No es un punto final, sino un hito que reduce incertidumbres y mejora las proyecciones del ciclo del carbono. Cada nueva observación recorta errores y fortalece la señal del océano profundo.

BGC-Argo: ojos y sensores en 3D

La red Biogeochemical-Argo (BGC-Argo) ha reunido más de 100.000 perfiles verticales de agua. Sus sensores estiman clorofila, retrodispersión óptica y oxígeno con precisión inusual.

A diferencia de los satélites, estos flotadores recorren la columna de agua y describen estructuras submarinas. Así revelan nichos, estaciones y gradientes que sostienen la productividad.

Lo que escapaba a los satélites

Los modelos basados en color del océano tienden a subestimar el fitoplancton profundo, donde la luz es tenue pero la vida persiste. Ese desfase afectaba inventarios de carbono y flujos de oxígeno.

Con datos in situ, BGC-Argo corrige sesgos y aporta textura a un mar heterogéneo. Donde había una lámina uniforme, ahora emerge un paisaje dinámico y estratificado.

Un eslabón clave del clima

El fitoplancton fija CO2 mediante fotosíntesis y libera cerca de la mitad del oxígeno atmosférico. Es la base de cadenas tróficas que sostienen peces, crustáceos y mamíferos marinos.

Su variabilidad condiciona pesquerías, biodiversidad y estabilidad climática regional. Medirlo bien significa anticipar cambios y reducir riesgos sistémicos.

De la medición a la acción

Un inventario confiable permite vigilar tendencias y detectar umbrales de régimen ecológico crítico. Es clave para diseñar áreas marinas protegidas y una gestión sostenible.

También informa debates de geoingeniería, donde cualquier intervención debe respetar la variabilidad natural del océano. Sin línea base, el daño colateral se vuelve más probable.

Puntos clave del hallazgo

  • Más de 100.000 perfiles de la columna de agua en todos los océanos.
  • Estimación de 314 teragramos de biomasa, cerca de 346 millones de toneladas.
  • Detección de fitoplancton profundo invisibilizado por los satélites.
  • Mejora de modelos del ciclo del carbono y de la predicción climática.
  • Base sólida para evaluar propuestas de geoingeniería con criterios ecológicos.

Voces desde el laboratorio

“Sin una visión completa de la columna de agua, subestimamos el océano vivo y su papel en el clima”, señalan integrantes del equipo de Dalhousie. “Los flotadores desvelan procesos ocultos que reescriben nuestras estimaciones con mayor fidelidad”.

La alianza entre datos autónomos y teledetección espacial inaugura una década de ciencia integrada. Ese puente mejora el pronóstico frente a mares que cambian con rapidez.

Economía azul y gestión pública

Con biomasa bien cuantificada, los balances de carbono ganan solidez y los inventarios de oxígeno se vuelven más operativos. Las proyecciones de riesgo costero se afinan y permiten políticas más efectivas.

Para la economía azul, significa planificar pesquerías y acuicultura con señales biofísicas más confiables. En conservación, guía acciones de mitigación y restauración costera que priorizan funciones críticas ecológicas.

Un horizonte de ciencia abierta

El siguiente paso es ampliar la cobertura con nuevos sensores biogeoquímicos y mayor resolución temporal. Más observaciones implican mapas diarios y alertas tempranas de anomalías.

Con cooperación internacional y datos abiertos, el océano dejará de ser una caja negra y pasará a un sistema monitoreado con continuidad. Ver mejor el mar es también una invitación a actuar con mayor responsabilidad.

Un océano más visible

La revolución de robots marinos no solo mide, también fortalece la confianza pública en la ciencia. Convertir cifras en historias comprensibles acerca la evidencia a decisiones más informadas.

Si el fitoplancton es pequeño pero poderoso, su nuevo retrato global es un recordatorio de nuestro vínculo con el sistema planetario. Y de que, bajo las olas, la vida cuenta más de lo que nuestros ojos pueden abarcar.

Camila Torres

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Soy periodista y redactora en Diario22.ar, apasionada por las historias que conectan la actualidad con la gente. Me formé en comunicación social en Buenos Aires y desde entonces busco darle voz a lo cotidiano, con una mirada curiosa y humana. Creo que el periodismo no solo informa: también inspira y transforma.

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